XXEl sujeto destructor y el restaurador del orden en la leyenda “El Cerro del Encanto” compilada por Elías Zeledón Cartín.

Trabajo Final Folclor

 

Por: Azaria Vega González

El que no imagina es como el que no suda;

almacena veneno.

                                                        Truman Capote

Introducción.

La imaginación y la realidad en las diversas artes humanas ocupan un papel primordial y enteramente relevante. Las referencias al personaje mítico, sobrenatural, están ligadas en gran medida a la preocupación del hombre por alcanzar espacios cuya referencia no se encuentra en la cotidianeidad. El evento fantástico que implica realidad y sobrenaturalidad se alcanza en un espacio común, accesible a todos, pero presentado solamente en circunstancias especiales, en las que, este mismo, decida develarse.

La presencia de este hecho asombroso (sobrenatural ?) refiere a una categoría subjetiva, una particular forma de ver el mundo, la cual está presente en un espacio específico; cada pueblo o región tiene sus formas folklóricas relativas a su cultura y que engranan lo legendario en ellas, allí se manifiesta este hecho mágico.

Cada sociedad, pueblo o grupo cultural tienen formas artísticas y literarias que desarrollan estos eventos descritos antes; y muchas veces la tradición oral es quien los promueve. De modo que aparecen géneros como la leyenda, que no se puede considerar ficticia, porque es real según la subjetividad del emisor y el receptor. Se da en un ambiente familiar y cercano; en el cual, primordialmente, se cuenta el suceso acontecido al narrador, o bien, a alguien cercano a él que se lo relató previamente.

Este género literario tiene carácter oral y forma parte del mito como tal, pero siempre está presente en él algún personaje sobrenatural, el cual es el centro de la historia, sin este no había por qué contar la leyenda; además es necesario creer en ella para ser parte activa de este movimiento cultural. Es por este sin fin de cualidades que se eligió este género como enfoque de este estudio; y, específicamente, es de interés para esta investigación el papel de ese personaje sobrenatural, el cual convierte a la leyenda en lo que se la conoce.

Asimismo, se observó que en varios textos hay motivos recurrentes en relación con los personajes, principalmente en las leyendas conocidas como religiosas; en la mayoría de las compilaciones se presenta un sujeto que distorsiona la vida común de la población y crea un caos atemorizante; y posteriormente aparece otro que reestablece el orden natural y trae la tranquilidad en ese con texto.

Así que se decidió tomar estos personajes, que manifiestan motivos recurrentes, y efectuar un análisis profundo de su función en el texto y fuera de él.

Para esto, se eligió la compilación de leyendas de Elías Zeledón Cartín llamada Leyendas ticas, de la tierra, los animales, las cosas, la religión y la magia; editada en el año 2000 y que contiene, dentro de su clasificación “Leyendas de la religión”, el texto El Cerro del Encanto. El cual se consideró apto para este trabajo.

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Interrogantes denotadas

  • ¿Cómo analizar el sujeto destructor y el restaurador del orden presente en la leyenda El Cerro del Encanto compilada por Elías Zeledón Cartín?
  • ¿Cómo interpretar la simbología y el rol de las imágenes de los entes religiosos o mágicos presente en la leyenda El Cerro del Encanto?
  • ¿Cómo determinar la función de la figura representante del “mal” en la leyenda  El Cerro del Encanto?
  • ¿Cómo identificar la función de la figura “milagrosa” en la leyenda  El Cerro del Encanto?

Premisas

A. El sujeto destructor y el restaurador del orden se presentan contrapuestos en las leyendas religiosas.

B. Toda imagen cumple un rol específico en el relato, las que se refieren a elementos mágicos o religiosos están enfocadas a guiar la comprensión del texto y enfatizar las funciones de los personajes.

C. La figura representante del mal cumple un papel específico en el relato, es necesaria su aparición para destruir el orden establecido en la población.

D. La figura “milagrosa” tiene una función primordial para la conclusión positiva del relato, esta actúa como restauradora del orden.

Hipótesis

Por medio de simbologías religiosas y mágicas se da un enfrentamiento entre el bien y el mal dentro de las leyendas religiosas; en donde la  figura maligna desestabiliza el orden y, luego, la imagen del bien restituye lo perdido.

Objetivos:

El presente estudio tiene como finalidad: mostrar el sujeto destructor y el restaurador del orden presente en la leyenda “El Cerro del Encanto” compilada por Elías Zeledón Cartín.

Asimismo, se plantea específicamente que se pretende interpretar la simbología y el rol de las imágenes de los entes religiosos o mágicos presente en la leyenda El Cerro del Encanto. Para luego determinar la función de la figura representante del “mal” en la leyenda  El Cerro del Encanto. Y por último, identificar la función de la figura “milagrosa” en la leyenda  El Cerro del Encanto.

Trabajos previos

Como Estado de la Cuestión, se puede decir que no se encontró ningún estudio de la leyenda El Cerro del Encanto, narrada por Félix Hernández y compilada por Elías; tampoco se encontró alguna investigación sobre la compilación de leyendas en general, no se ha trabajado en este libro denominado Leyendas Ticas de la tierra, los animales, las cosas, la religión y la magia. Tampoco se localizaron trabajos en relación con los enfoques mágicos y religiosos por los que se contraponen figuras del bien y el mal para la salvación o restitución del orden de un pueblo, el cual es el tema principal de esta investigación.

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Así que estos antecedentes constan de estudios previos sobre los textos orales; entre estos se encuentra La reescritura literaria de la oralidad en Costa Rica. La inscripción de las mediaciones institucionales en Caballo de Trote, de Quince Duncan; un artículo realizado por el Dr. Albino Chacón. El cual trata sobre el significado de los textos orales de las etnias minoritarias con énfasis en la cultura afrocaribeña, basándose en el relato “Caballo de Trote” publicado en el libro Cuentos del Hermano Araña. Chacón manifiesta que en este texto se ilustra muy bien las tensiones y focos de conflicto entre la oralidad y los procesos de reescritura literaria.

La diferencia sustancial entre tradición oral y literatura escrita no consiste en el hecho de un trabajo mayor o menor del lenguaje, en el grado de complejidad de una u otra: ni en un caso ni en el otro se trata de “una simple cuestión de cotorras”. La diferencia fundamental reside en el carácter público de la oralidad y el proceso de privatización de los textos que se inició con la escritura. (Chacón, 272: 2004)

Su interés recaía en presentar una concepción generalizada de la reescritura literaria de las tradiciones orales, así como una cuestión de autoría puede llevar a nociones como “revalorización”, “rescate” o “recuperación” de las narraciones orales. Entonces se insiste en la valoración y respeto de las sociedades minoritarias: negras, aborígenes, etc. Así como el ligamen que debe existir entre el escritor y el contardor, la oralidad y la institución literaria.La diferencia sustancial entre tradición oral y literatura escrita no consiste en el hecho de un trabajo mayor o menor del lenguaje, en el grado de complejidad de una u otra: ni en un caso ni en el otro se trata de “una simple cuestión de cotorras”. La diferencia fundamental reside en el carácter público de la oralidad y el proceso de privatización de los textos que se inició con la escritura. (Chacón, 272: 2004)

Además, Marcela Eugenia Hidalgo Solís realizó el artículo “Lista de motivos contenidos en textos Dorasques”, publicado en la Revista de Lingüística Chibcha. Este se enfoca en una búsqueda y clasificación de Motivos según la definición de Stith Thompson, dentro de un estudio de la mitología comparada; de esta forma caracteriza las narrativas indígenas y facilita la posibilidad de llevar investigaciones en mitología comparada.

Entre los motivos localizados por Hidalgo y que pueden ser compatibles con algunos aspectos de la leyenda por analizar son: El origen del pueblo; tabú: observación de criaturas sobrenaturales; mujer extraordinariamente bella; baño en charco misterioso; héroe cultural nacido de una virgen; posesión de poderes mágicos; concepción mágica de un héroe; muerte causada por un maleficio; espíritu malo que escapa (Bruja que regresa o escapa); gente que se transforma en rocas; espíritus devoradores; muerte por un rayo, como castigo; rapto (de una joven, antes de la edad casadera); traslado a otro mundo, sin morir; características de la gente – en la apariencia personal; tabú: aceptar una invitación; espíritu toma forma de hombre; entrada a un inframundo; tabú: contar secretos; causa del temblor de tierra; entre otros. Estos son motivos tomados de las históricas míticas de este pueblo, pero como en el folclor hay una repetición de varios elementos, hay algunos que aparecen en el texto a analizar.

Teoría de Mircea Eliade para el abordaje de los textos

Cada una de las manifestaciones artísticas tiene su desarrollo dentro de un contexto cultural, económico, social y político. De esta misma forma, las leyendas y los hechos religiosos no pueden analizarse fuera de la historia; ya que, como dice Mircea Eliade, no hay un acontecimiento religioso “puro”, sino que toda experiencia mística se singulariza y delimita tan pronto como se manifiesta. Es decir, el ritmo temporal va acorde con su temporalidad histórica. Asimismo, la función de estas articulaciones es revelar modelos, proporcionar una significación al mundo y a la existencia humana.

Ahora bien, a nivel histórico hay arquetipos recurrentes en ciertos mitos; estos han circulado alrededor del mundo y propagados en diferentes culturas:

…es decir, que estos mitos y estos símbolos no son, en realidad, descubrimientos espontáneos del hombre arcaico, sino creaciones de un complejo cultural perfectamente delimitado, elaborado y transportado por ciertas sociedades humanas; semejantes creaciones se han difundido hasta muy lejos de su hogar primigéneo, y han sido asimiladas por pueblos y sociedades que jamás los hubieran conocido de otro modo. (Eliade, 37: 1999)

Entonces el mito habla de lo que ha manifestado plenamente, los personajes son seres sobrenaturales, revelan la actividad creadora y sacralidad; es decir, describen las más diversas y dramáticas irrupciones de lo sagrado o sobrenatural en el mundo. “El mito se considera como una historia sagrada y, por lo tanto, una «historia verdadera», puesto que se refiere siempre a realidades.” (Eliade, 13: 1983). Es por esto que puede considerarse real, dentro del marco histórico y cultural de la población a la que represente.

Son crisis, encuentros, revelaciones; en resumen, experiencias religiosas privilegiadas, acompañadas y enriquecidas por un enjambre de imágenes y de escenarios especialmente vivos y dramáticos. Son los especialistas del éxtasis, los familiares de los universos fantásticos, los que nutren, acrecen y elaboran los motivos mitológicos tradicionales. (Eliade, 154: 1983).

Dependiendo de la imagen del mundo perteneciente a cada cultura se encuentran figuras semejantes entre sí. Entre estas, aparece la figura del adversario, el cual pone en peligro el equilibrio y la vida de la ciudad, según Eliade; y asimila sus poderes demoniacos para suprimir ese microcosmos a su estado caótico.  Esta destrucción del orden establecido se entiende como una regresión a lo pre-formal, lo que existía antes de la creación del cosmos; pues esta imagen arquetípica es quien amenaza con peligros determinada civilización.

La concepción del adversario bajo forma de ser demoníaco, verdadera encarnación de las potencias del mal, también ha perturbado hasta hoy. Lo que queremos poner de manifiesto es que, para el mundo arcaico en general, los enemigos que amenazan al microcosmos eran peligrosos no solo en cuanto seres humanos (como tales), sino porque encarnaban potencias hostiles y destructoras. (Eliade, 42: 1999)
 

Así se necesita una defensa del lugar atacado; y al inicio comenzaron por ser defensas mágicas y físicas -los fosos, laberintos y murallas actuaban para impedir la invasión de malos espíritus-. Incluso, en la Edad Media, las edificaciones arquitectónicas se consagraban ritualmente como una defensa “contra el Demonio, la enfermedad y la muerte”. (Eliade, 42: 1999).

Y el resultado de los ataques de este enemigo siempre coinciden en las diferentes narraciones: ruina, desintegración y muerte. En toda cultura hay un microcosmos, un “Centro” en el que se manifiesta la totalidad de lo sagrado; y este espacio es otorgado por una hierofanía. Este lugar, en que se toca directamente lo sagrado, constituye el punto de intersección de las tres regiones cósmicas presentes en la gran mayoría de las culturas: Cielo, Tierra e Infierno. Entonces es en el “Centro” donde:

…resulta posible una ruptura de nivel y, al mismo tiempo, una comunicación entre tres regiones. (…) Es una alusión a un tema mítico muy extendido: en otro tiempo las comunicaciones con el Cielo y las relaciones con la divinidad eran fáciles y “naturales”; tras una falta ritual, estas comunicaciones quedan interrumpidas y los dioses se retiran todavía más arriba de los cielos. (Eliade, 44: 1999). 

De modo que es necesaria la manifestación de un evento especial, una situación particular, la presencia de un chamán o sacerdote para que pueda hacer una comunicación adecuada con el Cielo. Y allí, se presente una hierofanía, al contacto con la divinidad.

Ahora bien, se cuestiona la veracidad de estos espacios y momentos sagrados, pero según M. Eliade son reales en tanto que sean reales para el mundo arcaico; de esta manera serían manifestaciones de la situación verdadera: lo sagrado. Asimismo, un objeto o forma cualquiera puede ser receptáculo de lo sacro, mientras esté participando de este medio cósmico; y así se convierten en imagen sagrada.

Es verdad que todas estas “formas” no son espontáneas, no dependen todas directamente del arquetipo ideal; muchas de ellas son “históricas”, en sentido de que son el resultado de la evolución o de la imitación de una forma ya existente.” (Eliade, 125: 1999).

No es la conmemoración de acontecimientos míticos, sino una reiteración de estos. Quien narra estas historias, en las que ocurren los eventos sagrados, tiene un conocimiento esotérico; ya que es secreta por ir acompañada de poderes mágicos-religiosos. De esta forma se puede entender como la leyenda es parte de estos acontecimientos, sus características se constituyen a partir de estos elementos míticos, ya que bien dice Mircea E. que un mito, dependiendo de sus circunstancias podría convertirse en una leyenda o un cuento para niños; así que:

…lejos de ser una vana fábula, es, por el contrario, una realidad viviente a la que no se deja de recurrir; no es en modo alguno una teoría abstracta o un desfile de imágenes, sino una verdadera codificación de la religión primitiva y de la sabiduría práctica. (Eliade, 27: 1983).

También es importante hacer hincapié al valor histórico del milagro, dentro de la concepción judeo-cristiana se avalan una gran serie de milagros; sucedidos, claramente, por Cristo (o, en el caso de la Iglesia Católica,  figuras santificadas o llenas de gracia):

Naturalmente, existe una serie ininterrumpida de milagros aceptados por la Iglesia, pero todos ellos son válidos solo en tanto dependan de Cristo, y no debido a su cualidad intrínseca de “milagro” (Ya se sabe que la Iglesia distingue con cuidado los milagros debidos a la “magia” y al “demonio” de los concedidos por la gracia.) (Eliade, 184: 1999).

De manera que cada milagro constituye un acercamiento a la divinidad, la manera en que ese ente se comunica con el humano sobrenaturalmente. Además, toda vivencia sagrada sostiene en ella imágenes y símbolos instaurados por el propio estilo de cada cultura:

“Las imágenes, los arquetipos, los símbolos se viven y se valorizan diversamente: el producto de estas actualizaciones múltiples constituye en gran parte los «estilos culturales».” (Eliade, 186: 1999).

Estas imágenes están vivas y son accesibles universalmente; y su presencia es lo que conserva “abiertas” a las culturas, ya que son aperturas hacia lo trascendente. Quien efectúa el milagro o por medio de quien se desarrolló esta mágica trasformación, se puede asimilar como el héroe, esa figura que llega a salvar al pueblo del caos en el que se presenta, es un joven humilde que los salva de monstruos, hambre u otras calamidades, es quien lleva a cabo las hazañas nobles o beneficiosas. Dependiendo del contexto en el cual se efectúe esta hazaña, el papel de este héroe puede tomarlo un ser divino o santo que se apiada de los afectados y restituye el orden.

Esta aproximación a ser sobrenatural, el cual efectúa un milagro para una población específica, puede contemplarse como una hierofanía; pues “revela una modalidad de lo sagrado” (según la definición de Mircea E.); ya que toda hierofanía conduce a un sistema de afirmaciones coherente. Como menciona Eliade, la hierofanía está compuesta por un heterogeneidad estructural de documentos: “mitos, ritos, formas divinas, supersticiones.” (Eliade, 33-34: 1981).  no entiendo loa cita

Estos hechos mágicos-religiosos forman parte trascendental de la vida humana, no son simplemente supersticiones o acciones ingenuas de una población; sino que “El comportamiento mágico-religioso de la humanidad arcaica revela, en el hombre, una toma de conciencia existencial con respecto al Cosmos y a sí mismo.” (Eliade, 189: 1999). Así que se expresa la concepción de una metafísica, el sentido coherente de una realidad.

La simbología y el rol de las imágenes de los entes religiosos o mágicos

Es importante destacar el rol que cumplen los personajes y situaciones que dan sentido a la historia, estos fueron adheridos a la trama porque eran necesarios para brindar el sentido específico que se requería, es decir, tienen un objetivo; y este es el que se desarrollará en este primer capítulo.

Primeramente, es necesario ubicar el contexto de los textos por analizar, ya que es primordial para su comprensión. La leyenda El cerro del encanto se localiza en Nicoya, este es un cantón de la provincia de Guanacaste, Costa Rica característico por ser uno de los primeros focos de inserción castellana en 1520, antes de esto era tierra de amerindios chorotegas. También, se reconoce el gran bagaje cultural que emana de esta tierra, muchas de las costumbres y el reconocido folclor costarricense proviene de allí; ha sido un foco de atención política por la anexión del Partido de Nicoya y la misma población ha intentado mantener sus tradiciones e incrementarlas por fines culturales y turísticos.

Ahora bien, el primer personaje presentado y es quien desencadena la historia es una bruja: “…una vieja bruja llamada Francisca Pérez, distinguida con el mote de tía Chica. Esta era una mujer delgada, alta, de rostro adusto y de mirada diabólica.” (Zelédon, 111: 2000). Las brujas han sido figuras emblemáticas de la mágica a lo largo de los siglos y esta no es la excepción; es significativo mencionarlo en este capítulo, pero se extenderá su estudio a lo largo de la investigación.

Esta mujer acudía al Cerro del Encanto para abastecerse de alimentos y provisiones, es interesante el nombre que este personaje le designa al lugar: “Encanto”, esto le otorga un sentido mágico y da a entender que allí sucede algo maravilloso e encantador. Además, las montañas, montes o cerros tienen una gran referencia simbólica, puesto que en ellas son el centro de numerosas hierofanías. Todas las ciudades o pueblos tienen una montaña sagrada, aunque en este caso el cerro apuntaría más a manifestaciones sobrenaturales; “La montaña a veces está poblada de entidades temibles que impiden acercarse a la cima.” (Chevalier, 723: 1986). Los moradores de este cerro causan temor en la población y nadie pretendía acercarse a él.

En las faldas del cerro había una gran plantación de maíz; que, como menciona la bruja, le pertenecían al Amo del Cerro del Encanto, por esto la joven no puede cortar unas mazorcas. Según Eliade, el hombre puede tener cierta relación con las plantas; en el caso de los chamanes, ellos plantan un árbol con el que se cree que la vida del chamán depende de este. También a partir de qué flor o especie vegetal le pertenece, si esta se marchita o cae su vida está en peligro, esto explica la simbología de la sentencia que efectúa la bruja, en el momento antes mencionado del relato..

Antes de llegar a ese lugar mágico, se presentan ante una piedra con forma de pico y ensamblada en un paredón. Simbólicamente, Chevalier señala la piedra tallada como servidumbre y tinieblas, esta piedra es la entrada al lugar secreto en donde experimentarían el evento sobrenatural. La bruja fue quien invitó a la niña y para sobre-guardar la privacidad de este, venda los ojos a la joven con un pañuelo, para que ella no sepa el camino.

…ya sea finalmente que representen hierofanías o puntos de intersección de las zonas cósmicas o de las imágenes del centro, las piedras toman siempre su valor cultural de la presencia divina que las ha transfigurado, de las fuerzas extrahumanas (las almas de los muertos) que están encarnadas en ellas, o el simbolismo (erótico, cosmológico, religioso, político) que las ha enmarcado. Las piedras culturales son signos y expresan una realidad trascendente. (Eliade, 217: 1981).

Hay otro elemento que puede considerarse prototípico en las situaciones mágicas y son los encantamientos, las frases mágicas o los idiomas encantados.

Seguidamente pronunció palabras raras, y dando tres golpes en la roca, esta se corrió como al impulso de una fuerza extraña abriendo paso hacía una gradería por la que descendieron a una habitación subterránea.” (Zeledón, 112: 2000).

Toda esta conjunción de acciones por parte de la “bruja” emiten al receptor que lo que está por acontecer es parte de unas fuerzas paranormales y es necesaria la intervención mágica para su cumplimiento, por medio de hechizos y conjuros.

Los hombres que aparecen en el lugar encantado, cuando entran por el pasadizo que abre la piedra, son “indios”; el personaje principal en el “sitio secreto” posee una diadema de cacique y un gran collar de oro. Es necesario que este hombre se diferenciara del resto, puesto que parece ser el Amo del lugar, que se había mencionado antes. Todos le rinden pleitesía –hasta la bruja-, él representa una figura de autoridad y tinieblas; se elige la figura del indio y sus costumbres como desarrolladores del mal, puesto que van en contra de las tradiciones cristianas-católicas. Puede analizarse esta descripción como despectiva y que fomenta la discriminación, pero lo que cabe señalar es su condición de aspectos sobrenaturales.

Los indios de esa habitación cumplían distintas funciones: “…los hombres hilaban y tejían mecates con fibra de pita silvestre; elaboraban objetos de piedra verde, o decoraban con artísticos dibujos preciosos jarrones de arcilla.” (Zeledón, 112: 2000). La actividad de hilar, simbólicamente ha adquirido a través de la historia un significado muy importante, el de la vida y el tiempo. El hilo es quien liga los estados de la existencia, este teje el destino de la vida de cada persona; desde Penélope, las Moiras y los hilos de las marionetas, todos estos utilizan este simbolismo para señalar el destino de las gentes. Los nudos y las redes embrujan y también protegen contra el embrujamiento:

Todas estas creencias y todos estos ritos nos llevan, en verdad, al campo de la mentalidad mágica. Pero, por el hecho de que estas prácticas populares proceden de la magia, ¿hay derecho a considerar el simbolismo general de la “ligazón” como creación exclusiva de la mentalidad mágica? No nos parece así. Quedan por explicar otros documentos que expresan, no solo una experiencia religiosa auténtica, sino también una concepción general del hombre y del mundo verdaderamente religiosa y no mágica. (…) En efecto, el “hilo de la vida” simboliza en muchísimos países el destino humano. (Eliade, 118-119: 1999).

images (1)Además, son estos hilanderos quienes con sus hilos lazaron al joven que fue elegido para la realización del sacrificio; ellos tomaron esa decisión como encargados del destino de ese mundo. Convirtieron a ese joven en novillo, lo descuartizaron y luego comieron su carne. Para Lucía (muchacha que acompañaba a la bruja) eso fue aterrador. Esa una gran sesión de canibalismo ante sus ojos, la cual viene a manifestar la conjunción de todas las maldades, este es el gran acto por el cual la mujer queda traumatizada. “Aquella espaciosa habitación estaba iluminada con enormes mechones encendidos sobre vasijas de aceite vegetal.” (Zeledón, 113: 2000)

El sacrificio está ligado a la idea de un intercambio, al nivel de la energía creadora   al de la energía espiritual. Cuanto más precioso sea el objeto ofrecido, más poderosa será la energía recibida en contrapartida, sean cuales fueren sus fines purificadores o propiciatorios. Toda la forma del símbolo aparece en la concepción del sacrificio: porque un bien material simboliza un bien espiritual, la ofrenda del primero trae el don del segundo como recompensa, se diría incluso que en justa y rigurosa compensación. (Chevalier, 904: 1986).

En este caso el sacrificio ofrendado no era solo para obtener energía de los espíritus para esa población, sino para transmitirla a la bruja, siendo ella parte activa de la realización de este. Luego, al obsequiarle un canasto con carne –del sacrificio-, maíz y cacao ella saldría de ahí con parte de las energías traspasadas en ese acto; y, principalmente, al regalarle al pueblo esa comida sacrificada, está contagiando a la población de todos los “espíritus”, “energías” y toda clase de elementos que ella adquirió.

20070718klpprcryc_224.Ies.SCOEs por esto que la joven que la acompañaba se frustra tanto y toma una actitud negativa ante la situación. A ella se le advierte de no contar nada de lo visto ni escuchado durante el viaje, sino moriría. No le quedaba otra que aceptar las advertencias de la bruja, pero cuando esta le regaló carne a su madre, Lucía se opuso completamente y contó todo lo sucedido en el viaje; como se había señalado la reacción de la vieja fue desastrosa:

Lucía grito llena de horror, informando a su madre que aquella era carne humana, Tía Chica encendida de ira pronunció palabras diabólicas; miró con miradas de fuego a la inocente criatura y se retiró llena de furia satánica. (Zeledón, 113-114: 2000).

Juana Leal, la madre quiso rezar una oración, pero no lo logró por la emoción, su hija cayó desmayada al instante. En este momento del relato, se vuelven a utilizar palabras de encantamientos que se encuentras ocultas para los pobladores comunes y los únicos que tienen acceso son los iniciados; estas pueden cumplir la función de resguardar o maldecir. Además, se debe destacar el hecho de la madre intentando realizar una oración, estas fórmulas han sido utilizadas durante años como plegarias que ascienden al cielo para acceder a que la divinidad realice algo por la persona que lo está solicitado; puede contarse la plegaria como una especie de hierofanía, ya que se intenta, por medio de esta, tener un contacto con el Ser Supremo.

oraLa niña murió por la fiebre, aparentemente por el hechizo que le envió la Francisca Pérez; por esto los vecinos intentaron buscarla pero ella había desaparecido. Al parecer los temblores que salían del Cerro del Encanto seguían apareciendo, entonces se debía hacer algo para detener esa maldición. Es interesante observar que aunque la persona causante o portadora del mal ya no esté presente, de igual manera puede atacarse el mal provocado, por medio de envíos espirituales y mediaciones mágicas (pero del bien).

Es por esto que cuando llega el cura, se bendice el Cerro y dejan de escucharse los retumbos y efectuarse los temblores. Esta acción benéfica se analizará más adelante, pero es importante rescatar el simbolismo de este altar que se levanta con las tres cruces para efectuar la misa de bendición del Cerro del Encanto; el cual pasa a denominarse Cerro de las Cruces, luego de esto.

Microcosmos y catalizador de lo sagrado. Hacia el altar convergen todos los gestos litúrgicos, todas las líneas de la arquitectura. Reproduce en miniatura el conjunto del templo y del universo. Es el lugar donde lo sagrado se condensa con la mayor intensidad. Sobre el altar, o cerca de él, es donde se cumple el sacrificio, es decir, lo que hace sagrado. (Chevalier, 86: 1986).

El altar, en este caso, condensará lo sagrado y por esto se coloca en la parte más elevada del Cerro, pues necesita estar elevado en relación con todo lo circundante; y la espiritualización que se lleva a cabo en ese lugar es a gran escala, cumpliría la función de sacrificio para anular el anterior, pero sin necesidad de asesinar un animal, simplemente efectuando la misa. Por último, un aspecto simbólico que aparece al final del texto es el cambio de nombre, esto destituiría por completo el poder que anteriormente poseía, para ahora ser parte del nuevo régimen espiritual. En muchas historias bíblicas, Dios cambió el nombre de sus elegidos como símbolo de renovación y nuevo pacto.

Ahora bien, se le atribuye el nombre de Cerro de las Cruces, donde desde un enfoque Cristiano, la cruz simbolizaría el pacto de Cristo con el mundo, como menciona Chevalier:

La tradición cristiana ha enriquecido prodigiosamente el simbolismo de la cruz al condensar en esta imagen la historia de la salvación y la pasión del Salvador. La cruz simboliza al Crucificado, Cristo, el Salvador, el Verbo, la segunda persona de la Trinidad. Es más que una figura de Jesucristo, se identifica con su historia humana y hasta con su persona. (Chevalier, 363: 1986).

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Es por esto que hay una renovación, puesto que ahora lleva el nombre emblemático el punto cumbre del Cristianismo, ahora simboliza todo lo santo y sagrado para la ideología cristiana.

La figura representante del “mal”

Como se ha descrito, esta leyenda está señalando el valor mágico y religioso de la cultura, que a su vez abre puertas a un gran bagaje simbólico propio de analizar. Seguidamente, es necesario concentrar el foco de atención en el tema central de esta investigación, las figuras del bien y el mal. Entonces a continuación se desarrollará el análisis de esta imagen primordial.

La figura del mal está representada por una bruja, esta se describe al inicio del relato con una mirada diabólica y un rostro adusto, además que no trabajaba y visitaba diariamente a los moradores.

…las brujas materializan esta sombra rencorosa, de la que ellos no pueden apenas  liberarse, y se invisten al mismo tiempo de una potencia temible; para las mujeres, la bruja es «el cabrón emisario», sobre el cual transfieren los elementos oscuros de sus pulsiones. (…)En otro sentido la bruja ha sido considerada por la influencia de la predicación cristiana, como una degradación deliberada de las sacerdotisas, de las sibilas y de las magas druídicas. Fueron disfrazadas de manera horrible y diabólica, contrariamente a las iniciadas antiguas que enlazaban lo visible con lo invisible, lo humano con lo divino… (Chevalier, 200: 1986)

bruja-misticaEste simbolismo ha trascendido a través de la historia y es claro que, en este caso, la influencia del cristianismo produjo que esta fuera el personaje fundamental en el relato que crea la destrucción del orden establecido, esta trae consigo el caos y produce desconfianza y temor en los pobladores, así como lo menciona el texto, todo lugar que esté bajo la influencia de un ser “demoniaco” -dentro de este tipo de narraciones- permanece en porfundo temor y desasosiego:

En realidad eran bien fundados los recelos de las gentes, pues cuando aquella mujer se ausentaba se veían luminarias extrañas sobre la cumbre del cerro que está al sur del valle de Nicoya.” (Zeledón, 111: 2000).

Es pues, esta figura, la que ocasiona la fundamentación de la leyenda, sin ella no habría relato que contar. Luego, se relata la comunión que ella mantiene con unos aparentes moradores de las tinieblas, “indios” que realizaba sacrificios humanos para complacer y obtener energías poderosas de estos entes espirituales. Según Eliade los sacrificios humanos tienen un sentido ritual preciso y forman parte de un argumento dramático que se conserva intacto en ciertas regiones. Estas otras figuras también transgresoras aumentan la concentración de maldad de esta mujer, ella no solamente asusta por lo que realiza por sí misma, sino que forma parte de otras actividades y rituales provenientes del mal. Según lo que manifiesta la narración.

No debe sorprendernos la estructura de estas imágenes. Todo simbolismo de la transcendencia es paradójico, imposible de concebir en un plano profano. El símbolo más usual para expresar la ruptura de niveles y la penetración en el “otro mundo”, en el mundo supra-sensible (sea el mundo de los muertos o el de los dioses), es el “paso difícil”, el filo de la navaja. (Eliade, 90: 1999).

Esta bruja, lleva a la mujercita a este contacto con el mundo tenebroso, pasan por un agujero y necesita pronunciar palabras mágicas para que ellas puedan acceder a ese contacto. Es un contacto con un mundo chamánico, el cual le proporciona los poderes que ella necesita; además de provocar la desestabilización del pueblo. Este descontrol se realiza porque no solamente ella penetra en las profundidades de ese mal, sino que lleva consigo a la muchacha y la hace parte del ritual. También convida a todo el pueblo de la carne del hombre convertido en novillo y esto crea un caos en el pueblo. Además maldice a la joven y esta muere por su maleficio.

Como se ha denotado, esta figura es la creadora del mal, la cual debe ser derrota por su contrario, el cual se analizará a continuación.

La figura “milagrosa”

Toda leyenda religiosa proporciona las “dos caras de la moneda”, quien desestabiliza el orden de la población y quien proporciona esa restitución del orden. En este caso, hay un mediador y el que propicia la restitución propiamente. El mediador sería el cura, este llega al pueblo luego de la muerte de la joven y es el primero que se ubica en este lugar. Es decir, la tierra no había tenido contacto con una figura de “autoridad” cristiana como esta.

Naturalmente, existe una serie ininterrumpida de milagros aceptados por la Iglesia, pero todos ellos son válidos solo en tanto dependan de Cristo, y no debido a su cualidad intrínseca de “milagro” (Ya se sabe que la Iglesia distingue con cuidado los milagros debidos a la “magia” y al “demonio” de los concedidos por la gracia.) (Eliade, 184: 1999).

sacerdoteComo bien lo menciona Eliade, esta imagen que simboliza la renovación debe tener el poder otorgado por Cristo de realizar el milagro, no puede ser cualquier individuo, es por esto que aparece el párroco. Aparentemente, él está dotado de esas capacidades; y lo demuestra pues al llegar a Nicoya, los pobladores solicitan que se realice una bendición del Cerro, este cura toma el control de la situación y organiza una misa en ese lugar.

El señor cura correspondió a los deseos de los moradores y subieron con ellos a la cima del cerro levantó un rústico altar donde ofició la Santa Misa.” (Zeledón, 114; 2000).

Pero, realmente, no es él quien realiza la restructuración del orden; sino Cristo que mediaba a través suyo, esta figura divina, redentora y salvadora de la humanidad es capaz de realizar milagros con sus servidores. Es por esto que se realiza el culto, también ritual, y se utiliza el altar como símbolo de sacrificio, de modo que se destituya toda rendición previa de ese lugar a otros seres sobrenaturales; el ritual se cierra con el esparcimiento de agua bendita y la colocación de las tres cruces.

«Yo soy el camino, la verdad y la vida.» Cristo goza de este privilegio único de identificar el mediador y los dos términos a unir. Dando al símbolo toda su fuerza histórica, toda su realidad a la vez ontológica y significante, puede decirse  verdaderamente que Cristo es también el rey de los símbolos. (Chevalier, 360: 1986)

imagescristoEstos últimos actos rituales demarcan, totalmente, la apropiación del territorio para la divinidad cristiana; y por medio de estos rituales se restituye el orden establecido para esa región. De modo que se denota que era necesaria esta intervención divina para traer paz a los habitantes y que estos dejaran de padecer las maldiciones que la bruja les había enviado.

La devoción que mantienen los habitantes luego de la recuperación del orden es necesaria para continuar con esa vida de tranquilidad, por esto suben al Cerro de las Cruces, ya con su nombre cambiado a celebrar la misa, una vez cada año, así se efectuaría una hierofanía anual, en ese lugar para mantener la presencia de la divinidad en el lugar y el pueblo.

Para concluir

Se confirma la hipótesis, la cual planteaba que mediante la utilización de imágenes y símbolos mágicos se ocasiona un enfrentamiento entre el bien y el mal dentro de las leyendas religiosas; en donde la  figura maligna desestabiliza el orden y, luego, la imagen del bien restituye lo perdido, esto debido a las suplicas de los pobladores, quienes entiende que necesitan la ayuda de este ser supremo para restaurar su antiguo estado de pasividad.

La simbología mágica, entre ella las plantas ofrendadas al mago maligno, la cueva, el canibalismo, los ritos demoniacos y demás; son elementos que representan el mal y van guiando la historia a su punto culmine de destrucción del orden establecido en la población; es necesario que aparezcan estos elementos que simbolizan la decrepitud del estado de la población, para llevar la degradación en aumento y, de esta manera, aludir al lector u oyente cuánta maldad emana de la figura destructora del orden. Todos estos elementos simbólicos cumplen los parámetros de las propuestas teóricas de Mircea Eliade y Chevalier.

La figura de mal tiene una función primordial en el texto, a través de ella se desarrolla la trama de la historia y es quien tiene el papel de desestabilizar al pueblo, causar caos, temor y atraer los espíritus malignos sobre los moradores. Es necesario que esta figura aparezca en el relato, sin ella la figura benefactora no cumpliría su función; además, en algunas ocasiones este sujeto de maldad se abastece de energía negativa a partir de otro ser malévolo superior. Todas estas acciones destructoras son cumplidas por la bruja, Francisca Pérez, en la leyenda El Cerro del Encanto, quien es el vínculo maligno entre la población y los espíritus demoniacos de los adentros del Cerro.

La figura del bien, el cura como mediador de Cristo, es quien restablece el orden en la población, aparece luego de la destrucción que causó la bruja y contrapone los rituales realizados por esta, su función en el texto es purificar el área que se encontraba encantada, su aparición cumple el papel de “deux ex machina”, así que llega al final del relato para restablecer la paz perdida. Este actúa como restaurador y salvador del mal, es necesaria su intervención para la conclusión positiva del relato. Sin esta figura, no habría una intervención divina y la hierofanía con la divinidad positiva no se realizaría.

Bibliografía
  • Chacón, Albino. Agosto, 2004. “La reescritura literaria de la oralidad en Costa Rica. La inscripción de las mediaciones institucionales en Caballo de Trote, de Quince Duncan”. En Revista Girasol, Vol. I, extraordinario. Universidad de Costa Rica: San José, Costa Rica .
  • Chevalier, Jean. 1986. Diccionario de símbolos. Editorial Herder: Barcelona, España.
  • Eliade, Mircea. 1999. Imágenes y símbolos. Taurus Humanidades: España.
  • Eliade, Mircea. 1983. Mito y realidad. Labor, Punto Omega: Barcelona, España.
  • Eliade, Mircea. 1981. Tratado de historia de las religiones. Biblioteca Era: México.
  • Hidalgo Solís, Marcela. 1997-98. “Lista de motivos contenidos en textos Dorasques”. En Revista de Lingüística Chibcha. Universidad de Costa: San José, Costa Rica.
  • Zeledón Cartín, Elías. 2000. Leyendas ticas de la tierra, los animales, las cosas, la religión y la magia. Editorial de Costa Rica: San José, Costa Rica.

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