xxxLa construcción narrativa de identidad por medio de los tatuajes utilizada por los Maras centroamericanos

Por: Rafael Sanabria Méndez

Introducción

El tema principal de este trabajo consiste en observar y describir algunas de las diferentes formas de expresión y lenguaje que utilizan los Maras para expresar su identidad, haciendo un énfasis en sus tatuajes y cómo estos contribuyen a la construcción narrativa de su identidad.

El siguiente trabajo se hizo con el propósito de conocer más a fondo la subcultura de los Maras Salvatruchas y los Maras 18, con el propósito de informarse de los diversos tipos de manifestación y expresión de ellos. Así también busca que por medio de su comprensión y entendimiento, podamos tomar en cuenta las necesidades de estos grupos para poder ayudarlos con más facilidad y evitar así que queden rezagados o etiquetados injustamente por una sociedad dominante, la cual no los comprende y los discrimina sin evaluar primero los hechos reales de su situación tanto económica como social.

Los tatuajes de los Maras como elementos claves para construir su identidad de pandilla

sE HACEN LAS PREMISAS  Y A PARTIR DE ELLO  SE FORMULA LA HIPO TESIS (DEMOSTRANDO ) LUEGO FORMULA  OBJETIVOS , FUNDAMENTO TEÓRICO DE ENFOQUE Y PROCEDIMIENTO METODOLÓGICO

Las formas de expresión y lenguaje de los Maras elaboran una construcción narrativa de identidades mediante la construcción del mundo social y su relación con otros sujetos sociales. La teoría de la construcción de identidades de Alfred Schultz permite determinar las diferentes formas de expresión en sus relaciones sociales y la importancia de estas para la construcción de una identidad social. Por lo tanto, la teoría de la construcción narrativa de identidades permite establecer las diferentes formas de expresión y lenguaje que utilizan los Maras, en especial los tatuajes, como base para la creación de su identidad social.

Antecedentes

recuerde que debe acogerse al formato APA 5

María Eugenia Rojas Rodríguez, en su libro El lenguaje en las Maras centroamericanas, expresa a manera de introducción de su tercer capítulo, el cual habla sobre el lenguaje y la cultura de ellos, el diverso tipo de actividades y formas de expresión que utilizan los Maras en su quehacer cotidiano:

Las Maras crean un lenguaje propio que solo entienden entre ellos. En él se mezclan frecuentemente palabras del español y del inglés, aunque también se recurre a versiones arcaicas del español el malespíno a modismos utilizados en otros países de América Latina, sobre todo en México, Colombia y Venezuela. Se crean también nuevas palabras llenas de gracia e ironía. Además, usan graffitis y placazos, a menudo solo comprendidos por los pandilleros, y con frecuencia usados para marcar el propio territorio o transmitir determinados mensajes en clave. El lenguaje simbólico de los tatuajes y esas pinturas en las paredes, así como un determinado estilo en los gestos del lenguaje corporal, determinan una especial comunicación entre pandilleros y mareros. (Paricio citado por Rojas Rodríguez, 2008: 55)
Roxana Martel Trigueros, en un artículo suyo de la revista Estudios Centroamericanos, Vol. 61, Núm. 696, habla un poco de los métodos de construcción de identidades de los jóvenes que pertenecen a los Maras, además de dividir la identidad en lo que los jóvenes creen de ellos mismos, y lo que los otros miembros de la sociedad no perteneciente a los Maras creen de ellos:
El interes de estas líneas es acercarnos a la construcción de las identidades de los jóvenes que pertenecen a la maras, desde los distintos discursos que circulan, sobre todo en el campo mediático salvadoreño. […] En ese sentido, los discursos sociales vinculados a los jóvenes que pertenecen a las maras se construyen desde dos operaciones. Por un lado, los discursos se construyen desde los mismos jóvenes, desde el ‘nosotros’ social del cual habla Schultz. El discurso desde el ‘Nosotros’ de los jóvenes se hace desde los procesos de autopercepción, y se hace visible de distintas maneras en el espacio público –cuerpos y graffiti– y mediático. (Martel Trigueros, 2006: 964)

En cuanto a la percepción de los otros con respecto a los Maras, y cómo su opinión también ayuda a formar su identidad, dice lo siguiente:

Una segunda operación en la construcción de las identidades de las maras se hace desde los ‘Otros’ hacia los jóvenes, que integran estas agrupaciones. Estos discursos se construyen desde la heteropercepción, es decir, desde la percepción que otros tienen de las maras y lo que el poder hegemónico desea legitimar, desde sus centros de diseminación política. Estos ‘Otros’ ponen a circular discursos en los espacios públicos y mediáticos, entre los cuales cabe distinguir el discurso mediático, el político institucional y el académico. (Martel Trigueros, 2006: 964)

En el libro Mara y pandillas, comunidad y policía en Centroamérica, realizado por Demoscopía S.A., encontramos otras maneras diferentes a las anteriores de cómo los Maras construyen su identidad:

La identidad de los jóvenes mareros y pandilleros se construye, en primera instancia, en relación con este alejamiento de la figura de autoridad, pero también en relación con otros jóvenes, especialmente en oposición con los miembros de otras pandillas. Se trata de una identidad por contraste, pues la construyen como opuesta a los jóvenes de otros grupos. De esta forma, cada pandilla construye su propio estilo, que se expresa a través de tatuajes, formas de vestir y jergas particulares. En palabras de los informantes sociales clave, como parte de este estilo único y particular está el tener talle, el modo de caminar, el modo de dejarse el bigote, el modo de dejarse el pelo para distinguirse como pandillero, el lenguaje, la forma de hablar, y el vestuario. (Demoscopía S.A., 2007: 14)

Mucha cita poco análisis

Estas son algunas de las investigaciones que se han realizado recientemente sobre los Maras y la construcción de su identidad, tanto en el espacio público, como los graffiti y placazos, como en su cuerpo y lenguaje, como los tatuajes, la ropa, las señas, la jerga, etc.

Entre los términos importantes que van a ser utilizados en este trabajo, se encuentran el de subcultura y contracultura. Según Rojas Rodríguez, “la subcultura, los espacios que se crean fuera de la red de disciplinas del sistema, comprende el lugar potencial desde donde se desarrolla una contracultura.” (Rojas, 2008: 22) Tratando de explicar lo anterior, el término subcultura indica que la cultura de una sociedad no es uniforme para todos sus miembros. Esta configura áreas culturales integradas en sociedades más amplias y organizadas, donde forma parte una porción determinada de miembros de la sociedad, con unos rasgos comunes que los caracterizan y distinguen de los demás.” (Rojas, 2008: 22)

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Como se mencionó anteriormente, en el espacio de la subcultura se desarrolla el de la contracultura, la cual puede ser vista, en forma amplia, como “el rechazo de la cultura establecida.” (Rojas Rodríguez, 2008: 23) Históricamente hablando, se puede describir a la contracultura en la siguiente cita:

La contracultura se define como un rechazo radical de los valores, estructuras y formas de vivir de las sociedades capitalistas de la segunda mitad del siglo XX y, alternativamente, como búsqueda de otro modo de sociedad. Más que una ideología cerrada, la contracultura aparece como un movimiento diversificado y pluralista que reivindica la imaginación frente a la racionalidad en todos los órdenes; lo lúdico frente al productivismo; la espontaneidad y la percepción directa frente a la organizaciones y las estructuras; y la novedad frente a la tradición. (Rojas Rodríguez, 2008: 23)

De ahí que Rojas Rodríguez considere importante el uso de los términos de subcultura y contracultura, ya que con ellos puede caracterizar y explicar más plenamente la sociedad de los Maras y las actividades que los jóvenes pertenecientes a ellas practican:

Por tanto, un ejemplo de contracultura y subcultura de las Maras, es el discurso manifiesto de sus graffiti, tatuajes, lenguaje corporal-oral y las señas que gritan su compromiso con la libertad en el pensamiento y la práctica, ante la lógica feroz de las significantes dominantes y su sintaxis de horror. Para escapar de la servidumbre, también descifra sus mensajes y los elementos coercitivos de la fuerzas represivas del Estado. (Rojas Rodríguez, 2008: 24)

Dicho lo anterior, los términos de subcultura y contracultura nos servirán para describir y analizar las diferentes formas de expresión y manifestación de los Maras, ya que al ir en contra de la cultura oficial se espera que sus expresiones y lenguajes vayan a ser diferentes a los de esta.

Con respecto a la construcción narrativa de identidades, Martel Trigueros nos habla sobre la importancia del concepto de identidad, y menciona la teoría de Alfred Schultz para explicar este complejo término:

La construcción del mundo social se realiza por el significado específico con que se designan las distintas relaciones establecidas por los sujetos sociales entre sí, en la doble dimensión de espacio y tiempo. En esas relaciones es posible identificar e identificarnos con un ‘Nosotros’, socialmente construido, desde la individualidad y con el cual se comparten elementos biográficos. Desde este ‘Nosotros’ se construye, de manera parcial, al ‘Otro’, captado en sus individualidades y sus situaciones biográficas parciales. El ‘Otro’ desempeña roles o funciones típicas y su resultado es la autotipificación que se produce al entrar en relación con él. Al definir el rol del Otro, el individuo asume un rol. Al tipificar la conducta del Otro, se tipifica la propia conducta, relacionada con la suya. Este proceso de doble tipificación, la del Otro y la propia, se denomina ‘identidades’. (Martel Trigueros, 2006: 964)

La teoría anterior de Schultz se encuentra en su libro El problema de la realidad social. Escritos I, y su definición de ‘identidades’ será fundamental para explicar las manifestaciones de los Maras. En resumen, se puede decir que la identidad de los Maras se construye tanto de lo que piensan y creen de ellos ellos mismos, como lo que piensan de ellos los otros, es decir, la cultura oficial. De ahí que Martel Trigueros diferencie los dos tipos de discursos que construyen la identidad social de los Maras: el discurso oficial hegemónico, ya sea el mediático, el político-institucional o el académico, y el discurso de jóvenes de pandillas, el ‘marginal’, su autopercepción y su performatividad en relación con su cuerpo, las paredes o sus rituales. El siguiente trabajo se enfocará más en el discurso de jóvenes de pandillas y sus diversas manifestaciones.

En cuanto al término de pandilla, Demoscopía S.A. nos muestra varias definiciones de este, tanto el utilizado por ellos en su investigación como el que usan las agencias del sistema de justicia penal. Para Demoscopía, la mara es lo siguiente:

Las maras y pandillas son agrupaciones juveniles relativamente estables, caracterizadas por el uso de espacios públicos urbanos, generadores de patrones identitarios, articuladoras de la economía y la vida cotidiana de sus miembros, y que sin ninguna pretensión de institucionalidad despliegan un contra-poder sustentado en una violencia inicialmente desordena. (Demoscopía S.A., 2007: 13)

Se puede observar que tanto el elemento de contracultura como el de identidad se encuentran insertos en la descripción anterior de los Maras. Ellos despliegan un contra-poder, además de que generan patrones identitarios, para diferenciarse así de los demás. Según las agencias del sistema de justicia penal, las pandillas tienen un mayor grado de organización formal; además, las definiciones legales de los Maras consideran que debe haber presencia de elementos estructurales o simbólicos, como tatuajes, nombres, normas internas, para que los sujetos sean considerados como Maras, aunque Demoscopía dice que estos elementos no tienen que estar presentes indispensablemente.

Cuerpos y tatuajes

Una de las tantas maneras de los Maras para expresar su identidad en la contracultura a la que pertenecen es el uso de su cuerpo. Mediante él, construyen y narran una identidad que los diferencia del resto de la sociedad. Martel Trigueros ve el cuerpo de la siguiente manera:

El cuerpo, individual y colectivo de los jóvenes de las pandillas, muestra, desafía e interpela. Es un cuerpo que genera miedo. Sus emblemas son el rostro y el cuerpo tatuados. Los tatuados han sido, hasta la ejecución de la Operación Mano Dura, un símbolo de adscripción. El cuerpo es una forma de reconocimiento y control, tanto de ellos sobre sí mismos como de la mara sobre quienes pertenecen a ella. (Martel Trigueros, 2006: 973)

Así las cosas, el cuerpo resulta un medio para expresar su identidad; desde él demuestran ser un grupo colectivo, el cual posee un sentido básico de grupo y funciona como tal, ejerciendo poder en los territorios o barrios donde generalmente habitan y desarrollan la mayoría de sus actividades.

En cuanto al tema de los tatuajes, Rojas Rodríguez nos muestra en su libro algunos de los diversos significados que tienen estos para los Maras. Citando a Gullol, ella nos dice: “Sus tatuajes son parte de su currículo y así, las lágrimas colocadas bajo sus ojos, representan los seres humanos a los que les quitaron la vida.” (Rojas Rodríguez, 2008: 63) Además de los tatuajes de lágrimas, ella también explica el significado de otros diseños:

Asimismo, se hacen lágrimas por sus amigos o familiares muertos o para recordar sus tristezas, también, dibujan un payaso que en la mitad está triste por el tiempo en la cárcel y en la otra alegre porque un día ríen y el otro lloran. También presentan calaveras: cada una, un asesinato; están en los tobillos. En su cuerpo llevan una garra con alas demoníacas de gárgola o se dibujan gárgolas que son las opuestas a los ángeles, porque algunos veneran las imágenes diabólicas y niegan la existencia de Dios. (Rojas Rodríguez, 2008: 63-64)

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Vemos así que los tatuajes no solo funcionan para que entre ellos puedan diferenciarse de las diversas pandillas que existen en su comunidad, ya fuese la Mara 18 o la Mara Salvatrucha, sino que también funcionan como manera de expresión de sus emociones, conceptos, ideas y pensamientos. Por medio de los tatuajes simbolizan hechos como la muerte, la tristeza, la alegría, asesinatos, creencias religiosas, además de demostrar la pertenencia a cierta pandilla; todos estos factores pueden ser vistos como elementos necesarios utilizados por ellos para la construcción narrativa de su identidad social. Resulta ser una manera de diferenciarse del ‘Otro’, el que no pertenece al ‘Nosotros’ del cual habla Schultz.

Rojas Rodríguez cita las palabras de Merino en cuanto a los Maras y sus tatuajes. Según él, “un marero tiene que estar tatuado. El tatuaje es para el marero como la placa para el policía. El tatuaje revela de qué parte estás, a qué grupo perteneces. El tatuaje te distingue y te identifica, te salva o te hunde.” (Merino citado por Rojas Rodríguez, 2008: 64) Sin embargo, a pesar de funcionar como elementos de identificación y pertenencia a una pandilla en particular, también funcionan para ocasionar miedo al resto de la sociedad, y para establecer jerarquías de notoriedad y respeto entre los miembros de la Mara:

La Guía Ilustrativa de Tatuajes, Señales y Códigos de Comunicación publicado por la DGIC, indica que con los tatuajes adquieren notoriedad, temor de los pobladores y aumentan su liderazgo en la pandilla. […] Ciertos tatuajes son autorizados por la mara en señal de prestigio por el crimen cometido; otros relatan un amor perdido, una tristeza o alegría o las creencias religiosas. […] Los mareros que tienen tatuajes en su cara, son los líderes más respetados y con mayor prestigio criminal. El tatuaje ganado solo lo porta quien lo merece, declaró el jefe de la Unidad de Prevención de Maras, Florencio Oseguera (Rojas Rodríguez, 2008: 65-66)

El hecho de que los tatuajes funcionen en los Maras para asustar al resto de la sociedad, o en término de Scultz, a los ‘Otros’, resulta fundamental a la hora de querer ellos separarse del común de la gente y establecerse como contracultura, la cual busca negar los valores y conceptos de la clase dominante para establecer ellos mismos los suyos. El miedo los aleja de los pobladores comunes, les refuerza tanto su poder como la cohesión de su grupo identitario.

Con respecto a los líderes, quienes se consideran que son los que se encuentran tatuados en la cara, tenemos como ejemplo a Christian Magaña, el Diablito, de la MS (Mara Salvatrucha), quien es considerado por Martel Trigueros como un personaje emblemático utilizado mucho por la prensa. El problema, según Martel Trigueros, es que la prensa utiliza la identidad individual de este cabecilla para generalizar la identidad colectiva de los Maras en general, atribuyéndoles conductas muy violentas y agresivas a todos por igual, generalizando de manera incorrecta lo que no se puede generalizar. Ella describe al Diablito de la siguiente manera:

Christian Magaña, el Diablito, es otro personaje que, como el Viejo Lin, ha tenido mucha visibilidad en los medios. Su rostro y su torso están casi completamente tatuados. Esa marca corporizada, su ‘alias’ y su mirada desafiante ante las cámaras han hecho que sus posibilidades mediáticas sean explotadas al máximo. (Martel Trigueros, 2006: 969)

CAPTURA MIEMBROS MARA MS

Sus tatuajes en la cara demuestran su notoriedad, prestigio y respeto, así como su estatus alto en la jerarquía de la pandilla.

El establecimiento y análisis de los tatuajes se puede complementar con algunas de las ideas aportadas por Demoscopía, quienes aportan más datos interesantes y relevantes en cuanto a sus funciones y significados:

Asimismo, de acuerdo con las entrevistas de la profundidad realizadas  con los mareros en Guatemala, El Salvador y Honduras, el tatuaje tiene funciones de identificación y de estatus dentro del grupo. […] …no existe total libertad para dibujarse tatuajes. Por el contrario, el tatuaje desempeña diferentes funciones, entre ellas, distingue el cargo o mando del pandillero, y depende de la tarea que haya realizado. (Demoscopía, 2007: 29)

Así como no es posible dibujarse el tatuaje con total libertad, tampoco puede ser cualquier persona el que se decida a tatuar a los miembros de la pandilla. Existen diversas categorías de pandilleros. Entre ellas, Rojas Rodríguez destaca al ‘Tacher’, quien “es catalogado como el grande entre los jefes y se encarga de pintar los tatuajes y graffiti en las paredes; por eso su trabajo es irremplazable.” (Rojas Rodríguez, 2008: 64) Por lo tanto, este es quien tiene permiso para elaborar los tatuajes a los pandilleros.

Continuando con la idea principal del párrafo anterior, se concluye que los tatuajes no son por decirlo de alguna manera ‘regalados’, sino que para conseguirlos hay que trabajar por ellos, según las acciones que estipule la pandilla para ello:

Los relatos de los entrevistados sugieren que los tatuajes deben ser ganados a través de actos que se realizan en beneficio de las pandillas. En este sentido, los tatuajes pueden considerarse biografías de la vida de los mareros y pandilleros, como cicatrices o marcas de los eventos realizados en los cuales se expuso la vida del individuo en nombre del colectivo. […] Por eso, el rango se asigna según la cantidad y el significado de los tatuajes, y reconoce el mérito ante el riesgo y la valentía asumidos, siendo sinónimo de triunfo. (Demoscopía, 2007: 30)

De esta forma, los tatuajes pueden ser vistos como una biografía de su portador; en ellos es estipula los actos que ha hecho, los rangos que ha ganado, los seres queridos que ha perdido, los sentimientos de alegría o tristeza que ha manifestado, y un montón más de expresiones que, al ser expresadas de esta manera, lo hacen formar parte de la pandilla Mara, del grupo social de contracultura con el cual se identifica.

Entre otros símbolos y sus respectivos significados, Demoscopía nos amplía las lista de los citados con anterioridad:

“Otros tatuajes se refieren a las experiencias personales de cada individuo: la vida en la prisión (cárceles, las torres), las penas y alegrías vividas (cara feliz y cara triste, los payasos), la perdición (los dados), la muerte de seres queridos especialmente compañeros de pandilla (signos acólitos, lágrimas), la dificultad para abandonar la vida de marero (la telaraña), y lo que conlleva ser marero (tres puntos que representan la mara, la cárcel y la muerte).” (Demoscopía, 2007: 30)

El símbolo de los tres puntos es explicado por Rojas Rodríguez de diferente manera, aunque conservando algo de similitud, en cuanto a que representa la vida en los Maras: “Los tres puntos que muchos pandilleros tienen en forma de pirámide invertida, representan la vida loca de la juventud; por lo general en la mano, pueden significar ‘la vida loca’ de sexo, dinero, droga y mujeres, y se colocan en el antebrazo o entre los dedos pulgares e índice. […] Pero también se habla de puntos por la comisión de delitos, como hacer violaciones, asaltos, robo de vehículos, muertes de otros pandilleros o de policías, tráfico, extorsión y cobro de peaje.” (Rojas Rodríguez, 2008: 55)

En cuanto a letras y números, los miembros de la pandilla Mara 18 utilizan el mismo número para indicar su pertenencia a esa pandilla, mientras que los Mara Salvatrucha utilizan las letras ‘MS’ para indicar su pertenencia a esta otra pandilla. (Demoscopía, 2007: 30)

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Algo que me parece digno de resaltar, para ir cerrando el tema de los tatuajes, es el impacto que estos causan en el resto de la sociedad. Ya nos referimos al miedo, pero no hemos tocado el tema de la marginación social. Los tatuajes, los cuales diferencian al ‘otro’ del ‘nosotros’, hacen que las personas comunes segreguen a los mareros:

En realidad, el grupo construye estereotipos que le sirven como marcadores de identidad, pero que pueden resultar contraproducentes pues causan segregación tanto de aquellos que ya no desean pertenecer al grupo como los que ya no forman parte de él. […] …funcionan como aspectos potenciales para su marginación en espacios sociales diferentes a los de la mara. (Demoscopía, 2007; 30)

Parece entonces que como elemento de identidad para los mareros, el tatuaje es una expresión fundamental para formar su grupo y separarse de la sociedad común. El problema viene cuando algunos mareros tratan de salirse de la pandilla y regresar a la sociedad, ya que sus tatuajes generan una gran cantidad de estereotipos y miedos a la población, tanto así que terminan siendo marginados, a pesar de haber cumplido su sentencia fijada por las autoridades y encontrarse sin deudas con la sociedad. Dicho esto, se establece lo siguiente:

Los mareros y pandilleros entrevistados señalan que en la actualidad existe una tendencia a abandonar los símbolos de identidad (en particular tatuajes, para no ser identificados tan fácilmente por las autoridades. El tatuaje es indudablemente uno de los elementos del estilo de las pandillas más visibles y que provoca más polémica por los estereotipos y la persecución que han generado. (Demoscopía, 2007: 30)

Conclusiones

de las premisas surge la cocluisón argumentativa , revise bien el anteproyecto y  la hipótesis  y si eso lo logró, siento que  las conclusiones están raquiticas.

La teoría de construcción narrativa de identidades permite establecer las formas de expresión, en este caso los tatuajes, como elementos necesarios para la definición de la identidad de su grupo social, en este caso la pandilla. Los Maras, al portar sus tatuajes, contribuyen a la formación de la identidad de ‘Nosotros’, y al mismo tiempo se diferencian de la identidad del ‘Otro’, quienes son los pobladores comunes, quienes no usan y portan tatuajes. Así las cosas, al tipificar ellos el ‘Nosotros’, se tipifica al mismo tiempo el ‘Otros’, y esto lo llama Schultz la tipificación doble de identidades. Aquí funcionan tanto los procesos de autopercepción de los Maras, y la heteropercepción por parte de los medios de comunicación, el poder político, o el área académica, además del resto de la población.

Los tatuajes pueden tener múltiples significados: pueden expresar sentimientos o emociones, la pérdida de seres queridos, los crímenes que se han cometido, si se ha estado en la cárcel o no, si se es de la alta jerarquía o no, si se tiene valor, coraje, prestigio o respeto, si se pertenece a la Mara Salvatrucha o a la Mara 18, entre otros. Además es importante recalcar que no es cualquiera quien se puede tatuar lo que quiera, sino que tiene que ganárselo por medio de alguna acción indicada por la pandilla; asimismo la persona que realiza los tatuajes debe ser alguien de alta jerarquía, quien tenga permiso y haya sido colocado en ese puesto con anterioridad.

A modo de conclusión, la construcción narrativa de la identidad de las pandillas Maras se da a través de muchos procedimientos, la implementación de tatuajes en los jóvenes es prueba de una de ellos. Por medio de estos, ellos estrechan sus lazos de amistad y solidaridad, al mismo tiempo que se comprometen con la pandilla de proteger y defender su territorio. Se diferencia, a causa de los tatuajes, del resto de la población que no pertenece a la pandilla, y los cuales los ven como mucho miedo y precaución, a veces exagerados por los políticos o los medios de comunicación.

Bibliografía

Demoscopía S.A. (2007). Maras y pandillas, comunidad y policía en Centroamérica. Guatemala: ASDI (Agencia Sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional) y BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica.

Martel Trigueros, Roxana. (2006). Las maras salvadoreñas: nuevas formas de espanto y control social. Revista Estudios Centroamericanos, Vol. 61 Núm. 696, 957-979.

Schultz, A. (2003). El problema de la realidad social. Escritos I. Buenos Aires: Editorial Amorrortu.

Rojas Rodríguez, María Eugenia. (2008). Cultura y contracultura en la posmodernidad: El lenguaje en las maras centroamericanas. (1 ed.). San José, Costa Rica: Editorial Librería Alma Mater.

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