xLa polifonía del compadrazgo en cuatro cuentos tradicionales

Por: Alejandra Brenes

Introducción

Los cuentos y relatos fantásticos conforman una parte fundamental de la tradición oral. Estos están compuestos por distintos motivemas que permiten su elaboración y desarrollo. Varios autores, entre ellos Carmen Lyra y María Leal de Noguera, se han interesado por recolectarlos de manera escrita, con el motivo de conservarlos y salvar así la tradición oral. En el presente análisis se pretende establecer una relación en cuanto al discurso de roles y comparación de motivemas, ambos basados en el tema del compadrazgo en cuatro cuentos de las autoras: “Escomponte Perinola”, “Tío Conejo y Tío Coyote”, “La viejita del sandillal” y “Los dos compadres”, los dos primeros de Carmen Lyra y los dos últimos de Leal de Noguera. Tanto el discurso de roles presente como la comparación serán elaborados a partir de la teoría de la polifonía textual y las voces enmarcadas, propuesta por Mijaíl Bajtín.

El compadrazgo: un análisis polifónico en cuentos tradicionales fantásticos

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Ambas autoras, María Isabel Carvajal y María Leal de Noguera, han sido analizadas en algunas investigaciones. Entre las más destacables se encuentra el estudio de Christian Duarte (1996), en el cual realiza una comparación literaria entre los cuentos de María Leal de Noguera y Carmen Lyra, “Cuentos Viejos” y “Cuentos de mi tía Panchita”, respectivamente. Además, Marta Madrigal Abarca (1995) analiza el folclor y la tradición oral en “Los cuentos de mi tía Panchita”, este estudio incluye los aspectos transversales en cuanto a la literatura tradicional presentes en el cuentario.

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Patricia Araujo, Sonia Jones, María de los Ángeles Pérez y Ligia Bolaños (1977) realizaron un estudio llamado “Rasgos comunes de tres categorías de análisis en el relato literario (Análisis estructural de “Los cuentos de mi tía Panchita”, “Cuentos Viejos”, “Cocorí” y “El abuelo cuentacuentos”). Esta investigación, como bien lo especifica su nombre, estuvo basada en el aspecto estructural de los textos. Por otra parte, Odilie Cantillano (2001) se basó en el componente tradicional para realizar el artículo llamado “Aspectos folclóricos en “Cuentos de mi tía Panchita”.

A pesar de que los trabajos anteriores representan esfuerzos por acercarse a la literatura en los dos libros de cuentos mencionados, en ninguna de las anteriores investigaciones se llevó a cabo un análisis polifónico entre ambos. Por esta razón resulta necesario aportar una investigación en este sentido, ya que de esta forma se ampliará el panorama de análisis en cuanto a las autoras y sus temas, los cuales representan una parte fundamental en el canon de literatura costarricense.

No obstante, el estudio por realizar no será llevado a cabo de manera general, sino que se centrará específicamente en el compadre: su desarrollo como personaje y la polifonía de discursos que giran en torno a él, los cuales conducirán hacia una moraleja social. Por un lado, en cuanto al concepto de compadrazgo, se analizarán las voces enmarcadas presentes en cada cuento a través del personaje del compadre. Por otro lado, con respecto a la comparación establecida para identificar el diálogo textual formado, esta será aplicada a modo de polifonía entre los discursos codificados en los cuatro cuentos.

Mijaíl Bajtín: las bases teóricas para alcanzar los objetivos de la investigación

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El propósito fundamental del estudio en cuestión es identificar, en el cuento fantástico tradicional, el tema del compadrazgo como elemento esencial en la cultural, el cual posee ciertas características identitarias elaboradas por medio de los textos. Según la teoría de la polifonía textual, de Mijaíl Bajtín, es posible identificar las voces enmarcadas en los cuentos y sus respectivas relaciones con los distintos discursos desarrollados a través, en este caso, de los personajes “compadres”. Por ende, el dialogismo textual permitirá detectar los recursos discursivos presentes en los cuatro cuentos mencionados para identificar, al mismo tiempo, las características específicas del tema del compadrazgo, sus relaciones, diferencias y similitudes. Finalmente, a manera de hipótesis, se pretende verificar si es posible asumir, a partir de la polifonía textual y las voces enmarcadas, propuestas por Bajtín, los recursos discursivos que giran en torno al tema del compadrazgo en los cuentos seleccionados.

Con el propósito de comprobar la hipótesis, el presente análisis se centrará en interpretar la polifonía de los roles del compadrazgo inserto en los cuentos de Carmen Lyra y María Leal de Noguera para establecer así las características de los compadres en los mismos. Además, se delimitarán los principales motivemas en cada relato. Posteriormente, se definirá la moraleja en cada cuento con el propósito de proponer una lectura del mismo como texto poseedor de finalidad social. Una vez identificadas las diferencias y similitudes entre los “compadres” de ambas autoras, se procederá a delimitar el tipo de relación existente entre los diferentes compadres, a modo de polifonía textual. Esto con el fin de estipular las voces enmarcadas existentes en los cuentos de Lyra y Leal de Noguera en cuanto al tema del compadrazgo. Las voces enmarcadas se delimitarán a partir del desarrollo del personaje en cuanto a su relación con otros personajes o su funcionalidad independiente dentro del relato.

Para alcanzar los objetivos propuestos, el análisis se basará en la teoría de Mijaíl Bajtín en cuanto a las voces enmarcadas y a la polifonía de los textos. Este autor fue la figura más destacada del posformalismo ruso. Alcanzó gran prestigio gracias a sus estudios sobre Dostoievski y Rabelais, su obra fue conocida fuera de Europa del Este hasta la década de los sesenta. Los principales divulgadores de esta fueron Kristeva y Todorov. En el caso de Kristeva, ella desarrolló, basada en Bajtín, la teoría de la intertextualidad, según la cual, cualquier texto está conformado por un mosaico de textos. Además, Viñas Ríquer, en “Historia de la crítica literaria”, comenta lo siguiente con respecto a Mijaíl Bajtín:

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 El punto de partida de sus teorías se encuentra en el convencimiento de que todo signo es ideológico, es decir, de que detrás de cada signo se esconde una ideología determinada. En definitiva, Bajtín centra su foco de interés en lo que él mismo denomina “discurso social”, y para analizar este tipo de discurso propone un método basado en ciertos conceptos esenciales, la mayoría de los cuales están interrelacionados. Con ellos, Bajtín trata de reflejar fundamentalmente posiciones que luchan en el ámbito de lo social. Lo que le interesa es, por tanto, el estudio de las relaciones entre individuo y sociedad, y entre pensamiento y lenguaje (2002, p.  454).

En cuanto a la polifonía, Bajtín escoge la literatura de Dostoievski para explicar cómo funciona en su obra “Problemas de la poética de Dostoievski”, en ella expone lo siguiente:

“En sus obras no se desenvuelve la pluralidad de caracteres y de destinos dentro de un único mundo objetivo a la luz de la unitaria conciencia del autor, sino que se combina precisamente la pluralidad de las conciencias autónomas con sus mundos correspondientes, formando la unidad de un determinado acontecimiento y conservando su carácter inconfundible” (1986, p. 17). 

Más adelante, Bajtín explaya el concepto al mencionar que:

El mundo de Dostoievski es profundamente personalista. Todo pensamiento lo percibe y representa como posición de una individualidad. (…) El pensamiento que participa en el acontecimiento llega a ser él mismo un acontecimiento y adquiere aquel carácter específico de “idea-sentimiento”, “idea-fuerza” que crea la singularidad irrepetible de la “idea” en el mundo artístico de Dostoievski (Bajtín, 1986, p. 21).

En cuanto al término “polifonía”, es importante señalar que este proviene de la voz griega: πολυφωνία (mucha voz). Al mismo tiempo, conforma un término del ámbito musical y se refiere a un conjunto de sonidos simultáneos en que cada uno expresa su idea musical, pero formando con los demás un todo armónico. (πολυ-, mucho (indica pluralidad o abundancia). φωνο- y ‒́φωνος, sonido, voz). Una vez comprendida la etimología del término es más fácil entender cómo funciona dentro del texto, ya que, de igual forma, cada personaje expresa una idea y esta dialoga con otras ideas presentes en el texto, lo cual permite la polifonía.

polifoníaEn “Estética de la creación verbal”:

“Bajtín subraya cómo todo enunciado, sea de las dimensiones que sea, está precedido por enunciados de otros y le suceden enunciados-respuestas de otros, de modo que todo texto establece una relación dialógica con otros textos anteriores y posteriores” (Viñas Ríquer, 2002, p. 464).

Esta conceptualización permite analizar la literatura como un diálogo entre textos, pero además como un diálogo entre discursos sociales y literatura, lo cual será tomado en cuenta a la hora de analizar los cuentos de Carmen Lyra y María Leal de Noguera.

Viñas Ríquer, comenta además que algunos de los:

Conceptos estructuralistas como intertextualidad (Kristeva) o palimsesto (Barthes, Genette) están inspirados en la idea de voces enmarcadas de Bajtín. Pero Kristeva y los otros estructuralistas que emplearon el concepto de intertextualidad se ciñeron exclusivamente a un nivel textual y desocializaron así el concepto bajtiniano de voz enmarcada. Lo que Bajtín quería explicar era cómo un texto, al incorporar en su interior otro texto, lo hacía desde una ideología determinada y, por tanto, cambiaba la ideología originaria del texto enmarcado. Al ser re-contextualizado, el texto citado se impregna de un nuevo significado, es decir, se produce una re-semantización (2002, p. 464).

En otras palabras, al “enmarcar” las voces de otros autores o de ideologías sociales con otras voces o ideologías, es posible resemantizar los conceptos, ya que se “encuadra” el significado para agregarle otro. De igual forma, estos conceptos al tomar otra forma por medio de las “voces enmarcadas” también entablan un diálogo entre ellos, lo cual nos remite, nuevamente, al concepto de polifonía textual. Ambos puntos de vista, las voces enmarcadas y la polifonía, serán tomados en cuenta para sustentar el  presente análisis y completar, asimismo, los objetivos delimitados anteriormente.

El enfoque metodológico se fundamentará en la teoría de Sampieri, quien explica la metodología cualitativa. Según esta, la investigación estará dirigida principalmente a la revisión de fuentes bibliográficas y no contará con investigaciones de campo ni de laboratorio. Básicamente, el enfoque prueba hipótesis y hace análisis de causa y efecto. (Sampieri, 1991, p. 34). El proceso de creación, según Sampieri (1991), comprende las siguientes características:

1. Se plantea un problema de estudio delimitado y concreto mediante preguntas específicas.

2. Se revisan los textos relativos al tema para construir un marco teórico que pueda ser guiado por una o varias hipótesis. Estas últimas se someten a pruebas mediante diseños de investigación. Si estos diseños apoyan la hipótesis, se continúa, sino, se descartan las hipótesis y se vuelve al inicio.

3. La recolección de los datos se fundamenta en la medición. Los fenómenos estudiados deben referirse al mundo real y ser observables en este.

4. Los datos se representan mediante números y se deben analizar mediante métodos estadísticos.

5. Se recurre a pruebas de causa – efecto para sostener la hipótesis.

6. Debe ser una investigación lo más objetiva posible. Los datos no pueden ser afectados por el investigador.

7. Su meta principal es la construcción y la demostración de teorías (prueba y error).

8. El razonamiento es deductivo.

9. Ocurre en la realidad externa al individuo. (p 46)

¿Cómo funciona el compadrazgo en los cuentos?

Como bien fue determinado anteriormente, los cuentos por analizar son “Escomponte Perinola”, “Tío Conejo y Tío Coyote”, “La viejita del sandillal” y “Los dos compadres”, los dos primeros de Carmen Lyra y los dos últimos de María Leal de Noguera. En primer lugar se procederá con una descripción de los motivemas que permiten el desarrollo del relato en cada uno.

Escomponte Perinola

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El personaje principal de este cuento es conocido como “Juan Cacho e’Venao” debido a que “era más torcido que un cacho de venado” (Lyra, 1975, p. 45). Esto remite a cierta deformidad física en él. Se describe en el texto, además que Juan está casado y tiene muchos hijos y que su condición económica era bastante complicada y desesperante, motivo por el cual cierto día, Juan, decidió irse a “rodar tierras” (Lyra, 1975, p. 46). Entrada la noche empezó a llover y Juan decidió pasar la noche en un “rastrojo en donde quedaba en pie una media agua de cañas y hojas” (Lyra, 1975, p. 46).

Juan encendió un fuego para cocinar un poco de salchichón que había comprado y luego comérselo. Pero justo cuando iba a dar inicio a su comida, apareció un anciano que también parecía muy hambriento. Juan, al ver esto, decidió compartir su pan y su salchichón, luego de la cena ambos durmieron. Al día siguiente, el anciano sacó una servilleta blanca de su bolsa y se la regaló a Juan. Le explicó que era una servilleta de virtud y que se la regalaba por su buen corazón, ya que había compartido su paupérrima cena con él sin pensarlo.

Mientras hablaba, el anciano se puso de pie y reveló su verdadera identidad. Era “tatica Dios en persona, envuelto en resplandores” (Op cit, 1975, p. 47). Dios le dio las instrucciones a Juan de cómo utilizar la servilleta de tal modo que esta, colocada de manera extendida, se convirtiera en un enorme mantel cubierto con los más deliciosos manjares, por último desapareció. Juan, sorprendido, empezó a comer de todo aquello y luego continuó con su camino. Sin embargo, decidió regresar a su casa para poder compartir aquel regalo con sus numerosos hijos y su esposa.

De noche, Juan llegó a un sesteo, en donde había otros hombres que trabajaban con ganado. Ahí, al verlos en escasez de comida, decidió extender la servilleta y compartir los manjares con ellos. Todos comieron, muy agradecidos con Juan Cacho y luego se retiraron a dormir. Excepto el dueño del sesteo, que “era lo que se llama un hombre angurriento, de los que no pueden ver bocado en boca ajena, y en cuanto se dio cuenta del tesoro que era aquella servilleta, le echó el ojo” (Op cit, 1975, p. 49). Cuando Juan Cacho estaba dormido, reemplazó su servilleta con una falsa.

Al día siguiente cuando Juan llegó a su casa, puso la servilleta sobre la mesa y dijo las palabras mágicas: “Servilletica, por la virtú que Dios te dio, danos de comer” (Op cit, 1975, p. 49). Pero como era una servilleta cualquiera, esta no dio los manjares de antes, lo cual provocó la ira de su mujer, quien lo golpeó con un palo de leña y Juan no tuvo otra opción que salir corriendo de su casa, muy sorprendido y con la intención de pedir explicaciones a Dios por lo ocurrido.

Al anochecer, Juan había alcanzado, por segunda vez, el lugar en el que había encontrado la ayuda divina. Allí de nuevo se apareció el anciano, quien luego de escuchar las quejas de Juan, le regaló un borriquito, el cual, en vez de defecar, echaba monedas de oro. Juan Cacho muy agradecido partió y la historia se repitió con el dueño del sesteo, e igualmente, con su familia, quien lo echó de su propia casa tirándole estiércol del burro falso que el dueño del sesteo había dejado en lugar del burro mágico.

Nuevamente Juan Cacho salió en busca de la ayuda de Dios por tercera vez. Al encontrarse con el anciano, le contó la historia del burro y el anciano respondió:

“Pues hijo, yo lo que encuentro es que vos no te das a respetar de tu mujer ni de tus hijos, y eso va contra la Ley de Dios. (…) Bueno es que seas paciente, pero no hasta el extremo. (…) Y mirá, muchacho, hay que tener su poquito de malicia en la vida, si no querés salir siempre por dentro. Vos sos muy confiado y con todo el mundo; crees que todos son tan buenos como vos, ¡y qué va!” (Op cit, 1957, p. 53).

Dios le contó a Juan lo que el dueño del sesteo había hecho y luego abrió un saco del cual salió una perinola. Luego de pronunciar las palabras mágicas: “Escomponte, perinola”, esta empezó a golpear muy fuertemente a Juan. Debido a los gritos de Juan, Dios dijo: “Componte, perinola”, y esta se metió en el saco. Juan tomó el tercer regalo de Dios y se marchó, luego del gran sermón recibido. Al llegar al sesteo, Juan pidió al dueño que se fuera con él a un cuarto y que dijera a todos que nadie abriera la puerta, sin importar lo que escucharan, ya que tenía que contarle algo muy importante.

El dueño del sesteo obedeció a Juan y les pidió a todos que nadie abriera la puerta, sin importar lo que escucharan. Ya adentro los dos, Juan dijo las palabras mágicas y la perinola empezó a golpear al hombre, quien luego de la paliza devolvió el burro y la servilleta a Juan Cacho. Posteriormente, en su casa sucedió algo similar, ya que Juan utilizó la perinola para golpear a su mujer e hijos y así lograr que le obedecieran y que lo respetaran. Luego del castigo, Juan extendió la servilleta y, tras las palabras mágicas, aparecieron innumerables manjares. Además, esta vez el borriquito sí les dio dinero. Con la fortuna de Juan compraron una casa grande y salieron de la pobreza, tanto ellos como los demás pobres de su pueblo, porque Juan compartió el dinero y la comida con todos.

Tío Conejo y Tío Coyote

coneEste cuento novela contiene tres diferentes relatos, el énfasis del análisis presente se hará con base en el primer relato, en el cual tío Conejo es el personaje principal, en este caso él saquea la huerta de una anciana, quien, al darse cuenta de los hechos delictivos planta un muñeco de cera para atrapar al ladrón. Una vez llegada la noche, tío conejo se encuentra con la trampa colocada por la anciana, al darse cuenta de que se trata de un muñeco, lo golpea, pero queda atrapado en la cera, por las cuatro patas y la cabeza.

Al amanecer, la anciana salió a su huerta y encontró a tío Conejo atrapado, decidió que, para hacerlo pagar por sus robos, vertería agua hirviendo sobre él. Mientras calentaba el agua, lo encerró dentro de un saco. Durante la espera, tío Coyote pasa por aquel lugar y escucha a tío Conejo gritando, se acerca, y al percatarse tío Conejo que se trata de él, le dice que ha sido encerrado en aquel saco para, posteriormente, casarse con la princesa. Tío Coyote no entiende por qué tío Conejo no desea casarse con la princesa. Tras el engaño, tío Conejo propone cambiar de lugares, y tío Coyote lo hace, sin pensarlo. “El muy no nos dejes de tío Coyote, sin acordarse de que ya otras veces tío Conejo le había jugado sucio, convino. Desamarró el saco y salió tío Conejo; se metió él, y tío Conejo lo amarró y ¡paticas! por aquí es camino”. (Op Cit, 1975, p. 144).

Una vez que tío Coyote estaba bien encerrado en el saco, regresó la anciana con el agua hirviendo, la cual vertió sin piedad sobre tío Coyote. Este “salió en un alarido, y en carrera abierta. Cuando lo vio pasar tío Conejo le gritó: ¡Adiós, tío Coyote, c… quemao, por amigo de ser casao!” (Op cit, 1975, p. 145).

La viejita del sandillal

sandillalEste cuento trata de una anciana que poseía un sandillal, en él empezaron a haber muestras de robos y saqueos a las más grandes y ricas sandías. En una ocasión en particular, la anciana escogió una sandía muy grande para regalarla al padre de la parroquia, el domingo después de misa. Tío Conejo, quien era el ladrón, escuchó los planes de la anciana y decidió comerse toda la sandía por dentro y luego rellenarla con basura. El día domingo, la anciana regaló la sandía al padre, pero este, al abrirla, encontró únicamente basura.

La anciana muy apenada le contó que últimamente había encontrado varias sandías saqueadas. El padre le recomendó tender una trampa al ladrón: “voy a darle un remedio para cortar el daño. Diciendo esto, le dio un muñeco de cerapé con un gran cigarrillo en la boca, para que lo pusiera en el portillo” (Leal de Noguera, 1938, pps. 52, 53). La anciana siguió las instrucciones del padre y tío Conejo, “al ver el muñeco muy parado en el portillo, le dijo: -Amigo, con permiso, que voy a entrar. El muñeco, es claro, nada respondió” (Op cit, 1938, p. 53). Luego de decir esto, tío Conejo le dio un puñetazo al muñeco, pero debido al material del cual estaba hecho, quedo pegado a él, igualmente pasó con las otras tres patas y las orejas.

Por la mañana, la anciana se encontró a tío Conejo en la trampa y lo encerró en un saco mientras preparaba un castigo. Tío Conejo vio a tío Coyote, que se acercaba desde lejos, debido a esto empezó a gritar: “Lo que soy yo aunque me maten no me caso con la hija del rey. Eso no es verdad. Digo que no me caso con esa muchacha aunque sea una pintura, pero no, y no” (Op cit, 1938, p. 54). Al escuchar estos gritos, tío Coyote se acercó y tío Conejo lo convenció de entrar en el saco.

La anciana llegó en poco tiempo con un clavo caliente. “Tío Coyote decía: Yo sí me caso con la hija del rey, yo sí me caso con la hija del rey” (Op cit, 1938, p. 55). La anciana abrió el saco y “alzádole el rabo, le metió el clavo” (Op cit, 1938, p. 55). Luego lo soltó y este salió corriendo. Al verlo tío Conejo gritó: “Adiós, tío Conejo, c… quemao” (Op cit, 1938, p. 55). Y se quedó largo rato riéndose.

Los dos compadres

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En este cuento, los dos compadres, uno rico y otro pobre, era vecinos. La familia del compadre pobre era numerosa, mientras que el compadre rico no tenía hijos. Ambos cazaban venados y vendían las pieles, el compadre pobre hacía todo el trabajo y el rico se quedaba con el dinero del negocio. Como recompensa, le daba nada más “los desperdicios, la carne golpeada, las tripas, etcétera” (Op cit, 1938, p. 157). Un día, la esposa del compadre pobre, muy molesta por la situación, le dijo: ¡Ay, siento que se me parte el corazón cuando te veo venir con esas cargas tan pesadas del monte y más aún de ver con lo que te pagan…! Oye, no quiero que vuelvas al monte con mi compadre; si me quieres, no vayas. ¡Dios nos protegerá!” (Op cit, 1938, p. 58).

El compadre pobre se sorprendió por la determinación de su esposa y alegó no tener ninguna otra fuente de ingresos que esa. Entonces su esposa le aconsejó que fuera a los montes esa misma noche, en busca de la madre de Dios. Y así lo hizo el hombre. Al anochecer encontró una casa, llamó a la puerta pero nadie abrió. Como estaba cansado decidió dormir junto al alar. Luego de dormir un rato se despertó debido a un ruido dentro de la casa. Se asomó por una rendija y vio al mismo demonio, rodeado de otros diablos. Escuchó que hablaban acerca de las almas recogidas para el infierno, uno de ellos dijo que pronto traería las almas de todos los habitantes de la capital, ya que los había maldecido con secar todas las fuentes y pronto morirían de sed, a no ser que alguien cortara la rosa más hermosa ubicada en el centro del jardín del palacio del rey.

diabloEl compadre pobre se dirigió a la capital. Allí encontró a los habitantes desesperados, incluso al mismo rey. Pidió permiso para ir al jardín y ahí cortó la rosa más hermosa, lo cual deshizo el hechizo. “Al día siguiente mandó el rey que adornaran  las calles con arcos y banderas. (…) Entonces el rey le dio tres baúles de dinero; carros cargados de diversas clases de géneros para que pusiera una tienda; también le dio todo el ganado de una de sus haciendas, muchos criados y sabaneros que debían cuidar del ganado” (Op cit, 1938, p. 63).

Luego de recibir los regalos, el compadre pobre se dirigió a su casa, en donde su esposa e hijos pensaron que se trataba de otra persona, porque estaba vestido apropiadamente, ya sin aspecto desaliñado. Con él llegaron los criados y los animales regalados. “Todo este bullicio lo había escuchado la comadre rica y no veía las horas de Dios de que amaneciera para ir a curiosear” (Op cit, 1938, p 63). Uno de los niños del compadre pobre, que ya no era pobre, visitó al compadre rico a la mañana siguiente, llevaba un huacal lleno de plata para conseguir que le prestaran la cajuela de medir maíz.

Después de esto, la comadre rica se dirigió a la casa de los compadres pobres, al darse cuenta de los regalos y las riquezas, regresó a su casa y obligó a su marido a que hiciera lo mismo que el otro compadre, para así obtener también regalos, criados, dinero y animales. “Al marido se le filtró en el corazón un poquito de envidia; así es que la mujer lo convenció de que debía irse”. (Op. cit, 1938, p. 65). El compadre rico partió y encontró la casa, adentro vio al demonio y sus diablos, estos comentaban acerca de la ruptura de la maldición que debía matar de sed a los habitantes de la capital. En un intento por encontrar al culpable decidieron registrar la casa por fuera, así encontraron al compadre rico, “lo tomaron todos con las uñas y lo elevaron…” (Op. cit, 1938, p. 66).

Luego de nombrar plegarias a la virgen y a Dios, estos lo dejaron caer. Marchó de regreso a su casa, todo golpeado, de camino recogió una docena de chilillos de tamarindo. Su mujer esperaba ansiosamente, deseaba ver llegar a su marido con los regalos. Luego de la cena, llamó a su mujer al aposento y cerró la puerta. Le mostró la espalda y le dijo: “-Mirá, esto es lo que saqué por hacerte caso; estas son las riquezas y ahora voy a darte tu parte. Diciendo esto, la cogió de las mechas y le desmenuzó los doce chilillos por las costillas. Y santo remedio; no volvió a tener envidia” (Op. cit, 1938, p. 67).

El compadrazgo: análisis polifónico

La relación de compadrazgo en cada cuento posee diversas características, a continuación se procederá a delimitarlas. Además, se definirán las relaciones de los compadres con otros personajes. No menos importante, se identificarán los motivemas más importantes en cada relato y la moraleja.

El desarrollo de los compadres a lo largo del cuento “Escomponte, Perinola” se da, principalmente, entre Juan Cacho y el dueño del sesteo, quien, lo traiciona dos veces para robarle la “servilleta de virtud” y “el borriquito mágico”. Las características principales de Juan Cacho son su humildad, falta de malicia y nobleza. A manera de contraste, el dueño del sesteo es una persona envidiosa, mentirosa y traicionera. El encuentro entre ambos desencadena la pérdida por parte de Juan Cacho y la ganancia por parte del dueño del sesteo. Es decir, el compadrazgo en este caso no es ventajoso para ambos personajes, ya que solo uno de ellos se ve beneficiado por medio de artimañas y engaños.

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No obstante, la tercera vez que Juan Cacho recibe la ayuda divina, también recibe instrucciones para cambiar su suerte y darse a respetar. Finalmente, gracias a esta intervención, Juan Cacho logra recuperar, con ayuda de la perinola, la servilleta y el borriquito, pero mucho más importante, logra recuperar el respecto por parte del dueño del sesteo y por parte de su familia, quienes normalmente lo agreden física y psicológicamente. A manera de motivemas se encuentran las tres visitas, el arquetipo de los tres intentos: el tercero como el más importante porque finalmente soluciona la tensión del relato, en este caso a través de la perinola mágica.

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Además, se encuentra el motivema de la ayuda sobrenatural, que en este caso es adecuada por Carmen Lyra como la visita del dios católico. Por último, está el motivema del hurto de artefactos mágicos y su posterior recuperación, en este caso serían la servilleta de virtud y el borriquito. La primera, al ser extendida y pronunciadas las palabras mágicas provee una inagotable fuente de alimento, el segundo proporciona monedas de oro en vez de estiércol, también después de pronunciar la frase mágica.

La moraleja de este relato tiene que ver con el ensalzamiento de las características de Juan Cacho, quien, a pesar de ser demasiado ingenuo, finalmente triunfa debido a que posee bondad interior, como bien lo señala el texto: “Esta es una servilleta de virtud. Te da doy para premiarte tu buen corazón. Me diste la mitad de lo que tenías. Yo sé que te quedaste con hambre por mí” (Lyra, 1975, p. 47). Esta idea remite al hecho de los premios recibidos por las buenas personas y a los castigos recibidos por las personas mal intencionadas, como en este caso es el dueño del sesteo. Tal forma de pensar se relaciona con las doctrinas del cristianismo, según las cuales al actuar bien se reciben recompensas y al actuar mal, se reciben sanciones.

Con respecto al cuento “Tío Conejo y tío Coyote”, también de Carmen Lyra, la relación entre compadres se delimita a partir de la traición de tío Conejo, quien engaña a su compadre para librarse de un castigo causado por sus malos actos: robar y saquear el huerto de una anciana. A diferencia de “Descomponte, Perinola”, en este cuento no está tan clara la relación entre buen acto y premio, y mal acto y castigo, ya que tío Conejo, por medio de una artimaña, logra librarse de su “merecido” castigo. Lo cual provoca que sea el ingenuo y el inocente quien recibe, finalmente el escarmiento: “La viejita cogió su olla de agua hirviendo y se la echó por la trasera” (Op. cit, 1975, p. 145).

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Entre los motivemas más importantes de este cuento se encuentra el arquetipo del trickster que, por medio de engaños, logra evadir castigos y responsabilidades, en este caso es personificado por tío Conejo. Además, se encuentra el motivema de la trampa, la cual es colocada para atrapar al ladrón o embaucador del relato. Con respecto a la moraleja final, esta es contraria a la presentada en el primer cuento, ya que más bien, el personaje de tío Coyote, por su ingenuidad, recibe el castigo que en principio iba para tío Conejo, por sus malas acciones. Por lo tanto, es posible deducir que, en este caso, el mensaje remite al hecho de ser cuidadoso al depositar la confianza, ya que los seres que aparentan inocencia, podrían esconder malas intenciones.

“La viejita del Sandillal”, de María Leal de Noguera, contiene los mismos motivemas que la primera parte de “Tío Conejo y tío Coyote”, aunque algunos detalles del relato cambian, como el hecho de que se trata de un sandillal, en cambio en “Tío Conejo y Tío Coyote” hay una huerta. También, en el primer relato, la anciana recibe ayuda para colocar la trampa, en el segundo cuento esto no sucede. Sin embargo, en ambos casos el castigo lo recibe tío Coyote, aunque este cambia según el relato.

En el primero, se describe de la siguiente manera: “Al ratito llega la viejita con un clavo caliente, que hasta iba coloradito. (…) Y alzándole el rabo, le metió el clavo” (Leal de Noguera, 1938, p. 55). En el segundo relato, de Carmen Lyra, el castigo se describe de la siguiente forma: “Cuando el agua estuvo hirviendo, desamarró el saco y se asomó. (…) La viejita cogió su olla de agua hirviendo y se la echó por la trasera” (Lyra, 1957, p. 145). La moraleja de “La viejita del sandillal” es exactamente igual a la que está presente en la primera parte del cuento novela “Tío Conejo y tío Coyote” de Carmen Lyra, ya que va dirigida al hecho de desconfiar de las personas y no depositar completamente la confianza en ellas.

Las características del compadrazgo en “Los dos compadres” de Leal de Noguera se basan, principalmente, en la envidia del compadre rico, quien, al ver que el compadre pobre ha recibido un premio significativo, desea conseguir lo mismo. No obstante, es importante señalar que esta envidia es implantada por su esposa, quien le aconsejó a su marido: “Vos tenés que irte también a buscar la madre, como le dijo mi comadre a su marido. Y es que te vas esta misma noche; andá preguntá cómo hizo el compadre; pero poné mucho cuidado para que hagás lo mismo” (Leal de Noguera, 1938, p. 64). El compadre rico logra ser convencido por su esposa y parte en busca de la recompensa, que más bien se convierte en un castigo.

Entre los motivemas más importantes del relato están el de la esposa que influye en la decisión del marido, también está el del encuentro con personajes fantásticos, en este caso los demonios. Además, está el motivema del hechizo que debe ser roto por el héroe, que en este caso es el compadre pobre: “-¡Oh, buena leña! – Exclamó el Diablo – ¿no habrá algún medio de hacer brotar las fuentes de nuevo? – sólo hay uno – señor – y es cortando la rosa más hermosa que está en el centro del jardín del palacio del rey. Pero esto nadie lo sabe y la muerte acabará con todos” (Op. cit, 1938, p. 60). Otro de los motivemas del relato es el castigo otorgado al personaje envidioso.

rosa

A manera de moraleja, vuelve a surgir el tema del compadre bondadoso y humilde que recibe un premio por su nobleza y el compadre avaricioso que recibe un castigo por ostentar demasiadas riquezas y ser envidioso. De igual forma en el caso de Leal de Noguera, quien busca reconstruir los relatos a partir de las enseñanzas cristianas. Por lo tanto el compadrazgo adquiere una dualidad de bondad y maldad, de forma maniquea, esta ambivalencia permite el desarrollo de los motivemas a lo largo de los relatos.

Las voces enmarcadas de los cuentos y la polifonía textual

Como bien se ha señalado en el apartado anterior, una de las voces enmarcadas en los cuatro cuentos analizados está basada en virtudes o pecados del cristianismo, estos conforman la base de los mismos y fundamentan una enseñanza o moraleja. Al decodificarlos, es posible analizar su estructura, además, a partir de una moral que busca ser implantada en la sociedad: por un lado el compadrazgo traicionero que beneficia al tramposo debido a la ingenuidad del compadre bondadoso y la astucia del compadre malintencionado, y por otro lado el compadrazgo que, según las intenciones de cada compadre y de manera justa, otorga el premio al compadre humilde y bondadoso y el castigo al compadre envidioso. Por lo tanto, unas de las voces enmarcadas que dialogan en los textos analizados se basan en doctrinas religiosas y en aspectos morales de la convivencia social.

Es importante señalar que la astucia es un hecho fundamental en cuanto al hecho de ganar una recompensa o liberación de un castigo, ya que el compadre con astucia, como tío Conejo, en ambos cuentos (“Tío Conejo y tío Coyote”, y “La vieja del sandillal”) sale impune del castigo debido a la inteligencia que este posee. En cambio, en los otros dos casos (“Escomponte perinola” y “Los dos compadres”) es necesaria la ayuda e intervención mágica-divina para otorgar el premio al bondadoso y el castigo al envidioso.

A partir de esta dualidad señalada es posible vislumbrar, en los cuatro textos , las voces enmarcadas del cristianismo y de la astucia del inteligente dialogando a manera de polifonía, pero ambas con una intención primordial que plantea una pregunta: ¿es el bueno o el astuto el que gana? A manera de respuesta, y según los textos escogidos, es posible leer la astucia y la ayuda divina como detonadores de los motivemas que resuelven la tensión del relato. Ya que en los cuatro casos, son estos hechos los que le permiten al personaje obtener ganancia sobre el otro compadre.

También es importante señalar que la voz  del personaje del trickster, a pesar de su vileza, posee las herramientas necesarias para sobrevivir al castigo impuesto. Este hecho contradice los pensamientos religiosos cristianos y, al mismo tiempo, permite cuestionar hasta qué punto la humildad, ingenuidad y bondad del personaje no son suficientes para alcanzar su objetivo sin la ayuda mágica. Otra voz que dialoga en los textos es el tema de la suerte, la cual, en el caso de tío Conejo, al combinarse con su inteligencia y sagacidad le permite adueñarse de su destino y salir impune.

Por lo tanto, en cuanto a las voces enmarcadas, y de manera muy sutil, aparece el discurso cristiano por un lado, en dos de los cuentos (“Escomponte perinola” y “Los dos compadres”) y la astucia del compadre embaucador, por otro, en los cuentos de tío Conejo. Ambas dialogan a lo largo de los relatos, crean un contraste interesante a la hora de decodificar, el cual lleva a las interrogantes mencionadas con anterioridad. La resemantización está presente al crear el contraste señalado porque le otorga un nuevo sentido a la interpretación de la intención literaria, presente en ambos libros de cuentos.

Conclusiones

 compadrazgo

 Como conclusión, luego del análisis realizado, es posible comprobar la hipótesis planteada al inicio de la investigación, ya que sí fue posible interpretar la polifonía de los roles del compadrazgo inserto en los cuentos de ambas autoras. Esto con el propósito de establecer las características de los compadres en los cuentos estudiados. Además, una vez delimitados los motivemas fue posible definir la moraleja en cada cuento, el cual resultó tener una finalidad social, la cual es al mismo tiempo ambigua, ya que incluye la dualidad del compadre bondadoso que recibe el premio y el compadre malintencionado pero sagaz, el cual se libra de sus castigos.

Por un lado, fue posible delimitar el tipo de relación existente entre los diferentes compadres, a modo de polifonía textual. Esto permitió estipular las voces enmarcadas existentes en los cuentos de Lyra y Leal de Noguera en cuanto al tema del compadrazgo. Por otro lado, las voces enmarcadas se delimitaron a partir del desarrollo del personaje en cuanto a su relación con otros personajes y su funcionalidad independiente dentro del relato.

Es decir, la polifonía textual de Bajtín permitió realizar un acercamiento y una propuesta de lectura en cuanto al tema del compadrazgo en los cuatro cuentos seleccionados, ya que sí fue posible ubicar esas voces enmarcadas presentes y la relación de las unas con las otras. Finalmente, este resultado permitió delimitar una lectura ambigua pero provechosa para comprender el diálogo planteado entre los cuentos.

Bibliografía

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Madrigal, Abarca, Marta. (1995). El folclor y la tradición oral en los Cuentos de mi tía Panchita de Carmen Lyra. Trabajo final de graduación. Publicación en San José, C.R.

Bajtín, M. (1986) Problemas de la poética de Dostoievski. México: Fondo de Cultura Económica.

Leal de Noguera. (1938). Cuentos Viejos. San José: Editorial de Costa Rica.

Lyra, Carmen. (1975). Cuentos de mi tía Panchita. San José: Ministerio de Cultura, Juventud y Deporte, Litografía Imprenta Nacional.

Odilie Cantillano. (2001). Aspectos folclóricos en “Cuentos de mi tía Panchita”. Letras 33. Universidad de Arizona. Volumen 10, número 4.

Patricia Araujo Aguilar, Sonia Jones León, María de los Angeles Pérez Yglesias y Ligia María Bolaños Varela. (1977). Rasgos comunes de tres categorias de análisis en el relato literario (Análisis estructural de Los Cuentos de mi tia Panchita, Cuentos viejos, Cocorí y El Abuelo cuentacuentos). Trabajo final de graduación. Publicación en San Pedro de Montes de Oca.

Sampieri, Roberto. (1991) Metodología de la investigación. México: McGRAW – HILL INTERAMERICANA S.A.

Viñas Riquer, David. (2002) Historia de la crítica literaria. Barcelona: Editorial Ariel S.A.

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