xLa textualidad del grafiti como validación del sujeto.

Por: Geraldy Padilla

Claudia Peirano

 

 

Social

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Grafiti: illo tempore de las huellas culturales.

Debido a que el conocimiento popular es tan amplio y dinámico, el grafiti puede verse como un producto sociocultural que como tal  maneja un discurso popular, de ahí la importancia de estudiar su textualidad, ya que el graffiti es un tipo de discurso con una finalidad, por lo tanto, comunica e interpela al colectivo. Para Guillermo Barzuna (1990), el graffiti es “una escritura, algunas veces doctrinaria que se escribe o se dibuja sobre los muros externos e internos” (:22)

Ismarie Díaz Flores (2006) afirma que la palabra “graffitti” tiene sus raíces en la palabra latina “graphicus” y la palabra griega “grafikós”, las cuales aluden a conceptos como marca, señal, incisión y hendidura (:38). Por su parte Guillermo Barzuna (1990) y Patricia Araujo (1998-1999), dicen que graffiti proviene del italiano “graffio” y significa rasguño.

Ismarie Díaz Flores (2006), Guillermo Barzuna (1990) y Patricia Araujo (1998-1999) aclaran que el graffiti como una manera de comunicación, no es precisamente nueva, pues desde la época de las cavernas se registra esta dinámica a través de los jeroglíficos, así las personas marcaban las paredes de piedra de sus cuevas con historias que representaban a su clan y que servían para transmitir el conocimiento de generación en generación.

Además, como señala Gemma Burgos (2013) con el surgimiento de las vanguardias en el siglo XX, se busca eliminar las barreras que separan el arte de aquello que constituye la vida cotidiana; es decir, que se podría considerar el graffiti como una vanguardia artística y literaria que busca validar y vislumbrar la existencia de aquellos que han sido marginados socioculturalmente por las ideologías hegemónicas que los determinan.

Guillermo Barzuna (1990) y Patricia Araujo (1998-1999) coinciden en que el graffiti es un tipo de arte o de marca callejera que se ha catalogado de varias maneras, tales como denuncia social, manifestación artística, vandalismo, entre otros. Pero al hacer referencia al acontecer diario, se ubican en un momento histórico y en un espacio geográfico determinado.

Letras deconstruidas

Letras deconstruidas

Por eso, cada estilo desde los más detallados hechos con tiempo y sin interrupción policial, hasta los raspados de pintura en los asientos de los buses, guarda en su composición el deseo de un individuo o de una colectividad de mostrar lo que viven o piensan, transformándolo en un dibujo, en letras “deconstruidas” o “rasguños” en las diferentes superficies que les facilita la ciudad.

Arte o vandalismo

Este tipo de arte callejero, ha generado cierta polémica en el ámbito artístico, social, político y demás, debido al carácter transgresor ante la autoridad y por el discurso contestatario a la cultura hegemónica. Existen distintos tipos de graffitis; como el político, erótico, deportivo, religioso, testimonial, simbólico, territorial, escatológico, históricos, lingüísticos, ecológicos entre otros; lo importante es que esta construcción de mensajes expresan el sentir con respecto a la situación en la que están inmersos.

Como ya se mencionó, algunos de estos graffitis pueden ser dibujos, textos o letras deformes, según la norma, con los cuales los grafiteros intentan enviar algún mensaje a la sociedad. Por lo tanto, tomando en cuenta este carácter contestatario y comunicativo es que podemos hablar de la textualidad del graffiti, el cual permite hacer múltiples posibilidades de lecturas de la realidad social.

Poético

Poético

Patricia Araujo (1998-1999) asevera que el graffiti no solo asume textos de la cultura popular sino también textos de lo elitista, así como de lo masivo. Entonces, se deslinda que la literatura ya no se encuentra limitada a los textos de la academia ni a los libros como tal, puesto que el alcance de la literatura va más allá, desde los blogs en internet, los muros de la ciudad, las puertas y paredes de los baños públicos, hasta  los asientos de los buses, ya sea con elaborados dibujos, o “rasguños” casi incomprensibles, pero que provocan una reacción, que puede ser de rechazo, aceptación, incluso indiferencia.

Guillermo Barzuna (1990) y Patricia Araujo (1998-1999) coinciden en que el graffiti tiene tres características básicas, que son:  primero, su pronta desaparición al estar hechos en lugares como muros de propiedad privada, asientos de buses, puertas de baños, que tienden a ser restauradas temporalmente, y por hacer referencia  a lo cotidiano; segundo, el anonimato, porque no se sabe a simple vista quién es el emisor del mensaje, incluso, en aquellos que tienen marcas con las que se identifican no pueden ser reconocidas por cualquiera que las ve o quien las ve por primera vez.

Político (fuerte carga expresiva)

Político (fuerte carga expresiva)

La tercera característica, es que se enfoca en el lenguaje, ya que son textos, dibujos, símbolos con una fuerte carga expresiva, considerados manifestaciones de una cultura que intenta hacerse valer, frente a una sociedad que la ha mantenido al margen del progreso y fuera de la construcción cultural hegemónica.

Por ello, este trabajo parte de la teoría de Dressler y De Baugrande (1997) sobre la textualidad, que permite establecer los recursos lingüísticos de los distintos discursos culturales en los grafitis, aspecto que se intenta esclarecer a partir de la lectura de las muestras recolectadas. De igual manera, se considera necesaria la propuesta de Edmond Cros en relación con el sujeto cultural. Ambas teorías se relacionan con el tema de estudio, en la medida que ofrecen un primer acercamiento respecto al contenido textual de los graffitis y la relación que mantiene con la sociedad.

Dessler et al (1997) señalan que el estudio del texto debe dar cuenta de las características y diferencias que se presentan entre la amplia variedad de textos existentes. Los autores, definen texto como aquel acontecimiento comunicativo en el cual están presentes las normas de textualidad, que clasifica en siete: intencionalidad, informatividad, situcionalidad, intertextualidad coherencia, aceptabilidad, cohesión; las cuales deben evidenciarse o no verificaría su carácter comunicativo. (Dressler, 1997:35)

Arte Urbano, un grito entre las sombras.

El presente estudio tiene como finalidad interpretar la textualidad inserta en los grafitis, con el propósito de establecer los recursos culturales en la validación del sujeto. Reduciendo el análisis a las producciones propiamente costarricenses, esto por la facilidad que genera el hecho de la recolección a nivel nacional y por el vacío, en cuanto a la documentación, que existe al respecto.

Debido a ello, surgen varias interrogantes, a saber: ¿es posible identificar la textualidad en el grafiti?, ¿cómo se interpreta dicha textualidad?, si el grafiti es un texto que intenta comunicar lo que el sujeto no puede decir abiertamente, ¿es posible establecer los recursos lingüísticos insertos en el grafiti para la validación de este sujeto?, entre otras, a las que se les trata de dar respuesta a lo largo de este trabajo.

Asimismo, Ismerie Díaz Flores (2006) arguye que es vital ver el tiempo y el espacio en que fue escrito un grafiti, además de si fue realizado de

Social

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forma legal e ilegal. Por ello en esta investigación se pretende determinar si el mensaje que transmite el grafiti varía según el espacio físico en que se encuentra y si deja de ser un medio de protesta en espacios legales; o bien,  si es posible hablar de cambios legales o de aceptación en este arte.

Los elementos a analizar surgen, principalmente del libro Dressler et al (1997), en el cual los autores ofrecen una especificación de las principales normas de textualidad para determinar aquello que se conoce como texto y que cumple con la comunicación.

La idea principal es tomar esas normativas para reconocer la textualidad implícita en los distintos tipos de graffitis, y determinar la validez comunicativa y textual que tienen estas manifestaciones culturales, a la vez que se retoma la propuesta teórica de la sociocrítica para evidenciar la validación del sujeto a través de los mensajes que graba por la ciudad.

Asimismo, se incluye la propuesta de Guillermo Barzuna y Patricia Araujo, quienes estudian el grafiti desde varios enfoques, en estos se toma en cuenta el grafiti como tal, al grafitero y a la sociedad.  Por consiguiente, se desglosa las características del grafiti, del grafitero y su relación con la sociedad con el fin de realizar un acercamiento a la textualidad del grafiti.

Entonces se trabaja con tres propuestas teóricas, a saber: la teoría de la textualidad de Dressler y De Baugrande (1997), la teoría de Edmond Cross (2003) del sujeto cultural  y los estudios de Guillermo Barzuna (1990) y Patricia Araujo (1998-1999), aunque estos últimos no son propiamente teorías, sino investigaciones se emplean para el análisis de los grafitis recolectados  por ser lo más cercano a una “teoría” del grafiti.

A continuación, se explican las principales normas de textualidad que según Dressler y De Baugrande y compañía permiten identificar un texto comunicativo.  La primera de ellas es la cohesión, se refiere a la conexión que se establece cuando la interpretación de un elemento del texto está ligada a otro que también forme parte de él. Es aquella característica que permite la fluidez lingüística sin repeticiones impertinentes, que no hacen más que guiar al receptor del mensaje a la confusión.

Esta propiedad está vinculada con el orden y la claridad  entre todas las partes del texto. Facilitando la interpretación del mensaje, lo cual se cumple respetando diversos mecanismos y utilizando conectores adecuados al enlazar las ideas, es decir, responde a la estructura gramatical, que abarca el léxico y la construcción morfosintáctica del texto. (Dressler, 1997:35-37)

Poético

Poético

Por otra parte, los autores mencionan que la coherencia se establece a través de la relación con el conocimiento del receptor que está fuera del texto pero que es necesario para que reconozca e interprete el mensaje. Esta característica permite entender el texto como una unidad en cuanto las ideas secundarias complementan el sentido principal del tema, facilitándole al receptor el proceso de comprensión. (Dressler, 1997: 37-40)

Otra norma de la textualidad es la intencionalidad, la cual implica un pacto consciente entre emisor-receptor con objetivos claros tanto en relación con el mensaje que se intenta transmitir, como con la recepción de este. Por lo tanto, se puede afirmar que sin intención no existe el acto comunicativo como tal. (Dressler, 1997:40-41)

Ligada a la intención se encuentra la aceptabilidad, pero se limita a la actitud del receptor, puesto que el texto sólo será aceptado en la medida en que un sujeto determinado le otorgue importancia para recibir el mensaje. (Dressler, 1997: 41-43)

Político

Político

A cerca de la informatividad, cabe mencionar que es fundamental en el discurso, no sólo en el sentido de ofrecer información nueva sino en que el contenido sea comprensible para el receptor, de lo contrario no se considera como texto. (Dressler, 1997: 43-44)

El siguiente punto es la situacionalidad, cuya definición implica la relevancia del tema en la situación comunicativa a través de los factores que determinan cómo el receptor interpreta el mensaje. (Dressler, 1997:44-45)

 En último término, la intertextualidad hace referencia a que una secuencia de oraciones dentro del texto se relacionan por forma o significado con otra secuencia que no pertenece a ese texto pero que forma parte de la realidad de los sujetos. (Dressler, 1997: 45-46)

Cultura y pertenencia

Por otra parte, Brigitte Schlieben-Lange (1977), afirma que por medio de la lengua el sujeto tiene la posibilidad de erigir su identidad, puesto que, si un grupo específico desea identificarse con otros, puede lograrlo a partir de la creación de un “nuevo” lenguaje, el cual le permitirá comunicarse con quienes comparte la significación de cada concepto.

Por lo tanto, al considerar la premisa de que existe toda una cultura alrededor del graffiti, distinta

de la oficial institucionalizada, es válido partir de la lógica de la sociolingüística, que afirma que esta subcultura ha creado un nuevo

Letras deconstruidas

Letras deconstruidas

“idioma” para demarcar tanto su separación y oposición ante el sector social dominante que los ha marginado e invisibilizado; como la creación y consolidación de otro grupo, que si bien, no es respetado ni aceptado por el primero, se mantiene activo para validar su pertenencia en la sociedad.

La idea principal al momento de analizar los grafitis surge de comprenderlos, no como un fenómeno de creación caprichosa y rebelde por parte de sus autores, sino como parte de la realidad de vida de quienes plasman, con creatividad y sin temor, en sus letras, dibujos y marcas, aquello que los rodea y que los define dentro de la cultura que los rechaza.

En relación con esto, Schlieben-Lange sostiene que la lengua permite la creación de los grupos sociales y facilita las herramientas para que existan como tal, mas no se limita a ello, pues también engloba la realidad en la cual se desenvuelve la sociedad, edificada lingüísticamente. (Schlieben-Lange;1977: 17)

Es por esto, que se puede afirmar que los artistas del grafiti han creado, si bien no un nuevo canal de expresión, sí un nuevo lenguaje, debido a que canalizan, por medio de su creatividad, el malestar que experimentan en la sociedad, que los lleva a generar un cambio en el sistema comunicativo básico institucionalizado, con el fin de manifestar su descontento, a la vez que se identifican fuera de la cultura oficial y dentro de una nueva subcultura.

Ideológico, político

Ideológico, político

Esta cultura es un bien colectivo, que solo existe en la medida en que se comparte como grupo y se diferencia de otras. Cross (2003) señala que esta se manifiesta de manera abstracta pero que se puede expresar concretamente por medio del lenguaje y las prácticas discursivas; además, está validada por un conjunto de instituciones y prácticas sociales por medio de las cuales se representa.

Según Cross, tal identificación cultural dentro de un grupo se concreta a través del Sujeto cultural, que manifiesta una instancia del discurso ocupada por el Yo, donde surge una subjetividad o identificación; a la vez que está sumido en la cultura y es alienado por el sujeto ideológico, que no es más que es una “instancia que integra a todos los individuos de una colectividad” (Cross, 2003, p. 12).

Este sujeto cultural demuestra sumisión ideológica, puesto que para ser aceptado en la sociedad debe reproducir las reglas establecidas y los estereotipos que lo enmarcan dentro de la colectividad, por ende, en la cultura, y no remite a diferencias de clase social o género.

Cross expone que la alienación que implica el sujeto cultural se expresa a través del lenguaje, así el discurso es heredado y para heredar, pero lo diferencia de la interdiscursividad, es decir, aquellas prácticas discursivas que se adquieren a lo largo de la vida, como producto de las relaciones interpersonales de unos sujetos con otros. De igual forma, el autor afirma que los sujetos absorben los discursos de maneras distintas, porque las herramientas para interiorizar los discursos funcionan como espejo: Digo yo porque me hablan de tú”.

El yo es una máscara, con la que se engaña al otro, la subjetividad que se le presenta al otro es ilusoria, oculta los procesos de sumisión que sufre el sujeto dentro de la sociedad; por lo tanto, no se dice lo que se quiere realmente, sino lo que la cultura nos permite.

Cross explica que la realidad aliena porque los significados que se asocian a la palabra están cargados de ideologías y el sujeto cultural se

Ideológico, feminista

Ideológico, feminista

expresa por medio del enunciado, en el cual se encuentra escondido o latente el sujeto del deseo. El sujeto cultural sirve de mediador entre “yo” y los “otros” permitiendo la convivencia, es el más reprimido porque se limita a la aceptación social, creándose un “sujeto ideal” que puede vivir como la sociedad espera que viva.

De este modo, el sujeto del deseo se contrapone al sujeto cultural, para apropiarse, en mayor o menor grado, de su cultura, y poder continuar reproduciendo los modelos de comportamiento o rompiendo la norma, pero no puede ejercer sobre ella ningún tipo de acción, debe sumergirse en esa colectividad, para no ser castigado por la sociedad, que lo margina, llevándolo a una paradoja al buscar vivir en armonía al tiempo que es oprimido.

Por otra parte, Dressler et al (1997) caracterizan el texto un conjunto de signos perteneciente a un código, el cual puede ser verbal, no verbal o una mezcla de ambos, cuyo objetivo consiste principalmente en comunicar. Así pues, el texto es una unidad total de comunicación, ya que transmite una idea global o el tema del cual se quiere expresar.

Para efectos de análisis de los grafitis se parte de la idea de texto como la mayor unidad en el estudio de la lengua, que está conformado por unidades mínimas con sentido completo o enunciados; es decir, que se reconoce como texto a toda emisión lingüística, hablada o escrita, que presente unidad, sin importar la longitud.

El discurso de la calle

En cuanto al texto cultural, Cross lo define como un grupo de señas, símbolos o actos cargados de un significado, que cuanto más sutiles sean más efectivos son, porque los detalles hacen que el texto se reconozca y que así su significado no se pierda, como una especie de repetición de patrones, un modelo infinitamente retransmitido. El texto cultural tiene la cualidad de que la manipulación, es decir variaciones, constante a la que se ve expuesto refuerzan su núcleo semántico.

Estencil

Estencil

Según Guillermo Barzuna (1990), se puede hablar de tres características del graffiti, a saber; en primer lugar, el anonimato, que ofrece seguridad al que se expresa, puesto que se trata de textos marginales que no encajan con las determinaciones de la oficialidad,  es decir, la censura es latente en su expresión por ser considerada contracultura.

Si bien es cierto que cada dibujo tiene la firma de su autor, así como muchas veces el grafiti es en sí la firma, este nombre es una clave que solo podrá descifrar aquella persona que sea parte del grupo o a quien le permitan profundizar en esta cultura para conocerla sin juzgar a los miembros de ella.

En segundo lugar, la fuerte carga expresiva por parte del emisor del texto, la cual suele ser una expresión anímica marginal que connota estructuras y condiciones ideológicas del entorno en el que surgen, respecto a problemáticas, de ahí el tono negro en torno a protestas y demandas de esta población. .

Expresa lo prohibido, el tabú, lo indecible socialmente, la concepción de mundo de la persona, las carencias, la ruptura, el diálogo con el otro colectivo. Incita a reír, a pensar, a rechazar o identificarse, más allá de las indagaciones  que los grafólogos  puedan descifrar. Entonces se reconoce una escritura de ruptura y de transgresión  ante el silencio de la población que como tal articula una pluralidad de voces y visiones.

Escatológico (sangre) Protesta (No)

Escatológico (sangre)
Protesta (No)

De este modo, entre las recolecciones de San José centro y San Pedro de Montes de Oca, se encontraron grafitis que provocaron todo tipo de

reacciones. Uno de ellos que podría considerarse de carácter escatológico estaba escrito en la puerta de un baño del edificio de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica (UCR), el texto es “NO” escrito en mayúscula como se ve en la imagen, y la reacción que causa es de repulsión debido al material que se utiliza para escribirlo, pues aparentemente es sangre menstrual.

Ambientalista

Ambientalista

Hay otro de carácter ambiental que provoca risa más que empatía ideológica, debido a que está mal escrito, ya sea como error por falta de conocimiento léxico o si es intencionalmente con todo sarcástico, lo cual no puede saberse, este dice “yo amo el maíz transgénero”.

En tercer lugar, es momentáneo, ya sea por la brocha de pintura gruesa que lo elimina o por los mismos graffiteros que están continuamente renovando sus expresiones, puesto que estas obedecen a la situación  del medio en que se desenvuelven, es decir, se trata de una realidad dinámica, en constante cambio, de ahí que haya tanta diversidad de temas como realidades.

Por lo tanto, puede hablarse de diferentes tipos de graffitis en relación con temas políticos, racistas, sexuales, costo de la vida, de referencias personales, de mensajes de salutación, corrupción, ideas revolucionarias o consignas de verdades absolutas, de poesía, lo cotidiano, derecho de las minorías, ecología, droga, en fin.

En cuanto al costo de la vida, uno de los que se registró, es el dibujo de una mujer adulta con una niña, ambas parecen tristes y están abrazadas, de este texto se puede inferir que se refiere a personas de escasos recursos económicos con problemas de vivienda y estado de marginalidad.

Ideológico, feminista

Ideológico, feminista

Sexual

Sexual

Por otro lado, dos hacen referencia al tema sexual, uno es de carácter ideológico feminista y el mensaje es “ni virgen ni puta, sólo mujer”, es decir, que demanda el respeto a la mujer como tal, así como la validación de su derecho a vivir su sexualidad sin restricciones sociales. El otro, es un dibujo de dos personas teniendo relaciones sexuales, aparentemente un hombre y una mujer, con la frase “gerly Ahhhh!”.

También, se registraron textos de denuncia política, sobre todo, de rechazo a la actual presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla y otro del diputado y candidato a la presidencia Justo Orosco, ambos se repiten en varias parte del territorio seleccionado, los cuales se oponen a los discursos ideológicos que estos personajes expresan, como se pueden ver en las imágenes.

Patricia Araujo (1998-1999)  comparte con Barzuna (1990) algunos argumentos respecto al

graffiti, incluso lo citó como su referencia, pero la investigadora  agrega en su artículo que el

Político

Político

grafiti “plantea simbólicamente el cambio de paradigma anhelado  por los jóvenes…” (120), por lo tanto, pueden verse como una posibilidad de captar la realidad.

De los grafitis con carácter político comentados anteriormente, cabe mencionar que sí evidencian una parte de la realidad nacional, relacionada con el malestar e inconformidad política que se vive en el país. Otros ejemplos de esta temática que le concierne al presente costarricense, son los ideológicos anarquistas, que denuncian a través de sus textos tanto la corrupción del sistema, como la opresión, la burocracia, el abuso de poder policial, entre otros.

Asimismo, arguye que el graffiti se ubica dentro del campo de las culturas populares, entendiendo estas como la contraparte y el contraste de las culturas elitistas, sin embargo,  el graffiti no solo asume textos de lo popular, sino que también de lo elitista y de lo masivo, cuyo fin es una práctica dialógica. En palabras de la investigadora, el graffito transforma  a las urbes “en inmensos periódicos  que inducen constantemente a su lectura” (:120)

Según Ismarie Díaz Flores (2006) afirma que en un principio se hablaba de graffitis dibujados o escritos con pintura en spray, pero que una definición más amplia del graffiti va desde el mensaje más sencillo hasta el mural más elaborado, por lo tanto, pueden incluirse firmas o dibujos hechos con bolígrafos, marcadores, pegatinas, esténciles, pintura en aerosol o carboncillo, entre otros materiales. De igual forma, agrega que estos se han adaptado a diferentes contextos y espacios, por ejemplo los grafitis ejecutados en las calles y los que  se han instalado en galerías y teatros.

En este caso, los materiales que se observó en la confección de los grafitis son muy variados, van desde sangre menstrual, aerosol, impresiones en papel y adheridos con pegamentos caseros, pilot de diversos colores, betún líquido para zapatos, hasta esténcil, lapiceros y demás.

Por lo tanto, este autor afirma que es vital ver el tiempo y el espacio en que fue escrito un grafiti, no solo si se hizo de forma legal o ilegal, ya que el contexto permite entender, muchas veces, el tema del grafiti o su connotación simbólica. Además, se debe tener presente que “el grafiti no es sólo  un grito, también se asemeja a un diálogo” (:39)

Los fantasmas de la ciudad

Ideológico, paz

Ideológico, paz

Según Barzuna (1999), este colectivo se caracteriza por ser  un escritor anónimo, que manifiesta un conjunto de fantasmas psíquicos, religiosos, políticos, sociales, entre otros por medio de un trabajo intelectual en diferentes escalas. Su discurso, generalmente, contestatario y rebelde en aras de un interlocutor del cual se espera una reacción a causa de lo emitido. Las características que se le adjudican van desde la imaginación, ingenio, creatividad, espíritu crítico, humor, ironía, acento poético hasta la represión, el vandalismo,

Letras deconstruidas

Letras deconstruidas

Este valor anónimo, algunas veces se puede interpretar por medio de las firmas, como ya se mencionó, así entre los nombres que se identifican como responsables de este arte tico, están Musho, Indio, Sole, entre otros Sin embargo, su identidad oficial, la que los engloba en la sociedad costarricense, sigue oculta, alejada de los ejecutores de la ley.

Barzuna  (2001-2002), retoma el tema del grafiti de su artículo anterior  de mil novecientos noventa, pero profundiza en la voz del grafitero, en donde aclara que si bien se transgrede lingüísticamente la norma, ello no implica que se pretenda cambiar el mundo, más bien, se trata de una modificación de los valores, una forma distinta de percibir el mundo, puesto que sus textos verbales e icónicos expresan su malestar al no ser escuchados, de ahí la posibilidad de una virtual comunicación con los habitantes de la ciudad.

También alude en este artículo, a la diferencia entre los espacios internos y externos, puesto que los primeros por brindar mayor privacidad posibilitan la expresión de los “ángulos” más reprimidos por la moral dominante. Incluso, afirma que el graffiti ha dejado de ser una forma clandestina, anónima, para convertirse en un trabajo, incluso, que son una nueva estrategia comunicacional, de ahí que hayan crecido en número e impacto.

Cuando las paredes hablan

Político (denuncia)

Político (denuncia)

Los grafitis que hacen referencia a varios temas de carácter contestatario, mientras que los que hacen referencia al medio ambiente buscan crear conciencia. También, hay de denuncia, en este caso, de corrupción, de violación de los derechos humanos e inconformidad  con obras públicas. Además de ideología (política, de la mujer, de la vida), también de expresión de pensamientos íntimos o personales como los grafitis poéticos.

Esto prueba las múltiples lecturas que puede hacerse en los grafitis, es más, también puede hacerse una relación del tema del grafiti con el tipo de mensaje que se desea transmitir, por ejemplo, los grafitis políticos generalmente son textos y los del medio ambiente utilizan dibujos, estos grafitis mantienen casi siempre estas formas, los otros varían, puesto que pueden encontrarse  únicamente de imagen o de texto, inclusive, la mezcla de ambos (imagen y texto).

Página "Lucha libre"

Página “Lucha libre”

Según Araujo, los grafitis no solo asumen textos de la cultura popular, sino que también de la cultura elitista y masiva, pero en las recolecciones no se encontró ningún grafiti con estas referencias, más bien, al contrario, por ejemplo el grafiti “el consumismo te consume”, también en el caso de un grafiti, este remite  a  una página de “facebook”  de  lucha libre con el fin de promover esta actividad.

Conciencia (consumismo)

Conciencia (consumismo)

Según la teoría de Dressler y De Baugrande sobre la textualidad, se puede constatar en los grafitis distintos discursos culturales, los cuales se concretan gracias a la imagen, el signo, la palabra. Estos discursos validan al sujeto, en tanto, individuo inserto en una realidad social dinámica que brinda un aporte cultural, ya sea incitar a la reflexión o manifestar su presencia en “el aquí y el ahora”.

Por lo tanto, los grafitis son un acontecimiento comunicativo, en el que si bien no se cumple a cabalidad   con las siete normas de textualidad, a saber: intencionalidad, informatividad, situacionalidad, intertextualidad, coherencia, aceptabilidad, cohesión; ello se justifica desde el supuesto de que es una escritura que se aleja de lo oficial. Además, se puede contar con un contexto de enunciación, prueba de ello es que los grafitis políticos recolectados en San José encontraron en las cercanías de instituciones como el Ministerio de Relaciones Exteriores,  la Asamblea Legislativa.

Ideológico, denuncia sexual

Ideológico, denuncia sexual

Esto permite aseverar que los grafitis que se encuentran en espacios legales regulan la denuncia social, incluso, se promueven con la finalidad de embellecer la ciudad, es decir, el grafiti en este caso cumple una función decorativa. Esto implica que la cultura oficial se apropie de esta producción popular restándole así  el valor originario, incluso, los grafitis ubicados en estos espacios legales promueven valores establecidos por la cultural oficial con el fin de regular las prácticas sociales y lograr un cierto orden. Entonces, el grafiti como una producción estética si es aceptada  por la cultura oficial, pero solo mientras promueva valores en  consonancia con los suyos.

Conclusiónes 

Va muy bien pero a cada uno de los segmentos de análisis debes sacarle una deducción que mejorará sustancialmente las concluisones que están muy débiles . Esto se debe a que no están bien formuladas las premisas  la hiótesis y los objetivos del proyecto , Saludos espero las correcciones Pueden también poner títulos sugestivos a los segmentos

Se concluye que el grafiti  busca interpelar, prueba de ello son los espacios en que se crean, ya que generalmente, los grafitis están a la vista, en lugares muy concurridos, en el caso de los grafitis de San José estos se ubican en los muros o paredes de las principales vías de transporte público; de igual forma, en San Pedro de Montes de Oca, específicamente, La Calle de la Amargura, es un lugar muy concurrido.

Ahora bien, es cierto que no todo grafiti comunica, esto porque está aquel grafiti, el simbólico, el que no puede ser interpretado. Quizás esto se deba a que precisamente esa es su función, al no plantear una posibilidad de lectura, rompe con la etiqueta, con la norma, con lo oficial, esto desde el punto de vista de que no se adscribe una norma convencional de escritura.

Pero el hecho de que un grafiti no sea comprendido por las personas ajenas a este colectivo (el de los grafiteros), promueve su diferenciación, el

Ideológico, ambiental

Ideológico, ambiental

reconocimiento de su“otredad”, de su grupo. Asimismo, ello no implica que su creación carece de  valor comunicativo, simplemente, puede deberse a que no se tiene la competencia suficiente para entenderlo,  por lo tanto, todo grafiti, ya sea imagen, palabra, símbolo, al ser producto de la subjetividad de un individuo manifiesta un pensar, una conciencia.

Por el carácter anónimo del grafiti, las personas que buscan validar y dar a conocer su visión de mundo o de la realidad en la que están inmersos, pueden expresarse libremente, sin correr el riesgo de ser censurados, rechazados, ya que según Cross, el sujeto cultural solo puede expresar aquello que le está permitido porque la censura social es inmediata y exponer la imagen propia  puede traer serias repercusiones sociales, por lo tanto, es más factible exponer la imagen del colectivo “grafitero”,  más si es difícil agarrar a un grafitero “in fraganti”, como lo asegura Barzuna.

Puede aseverarse que hay tantos grafitis como grafiteros, de igual forma, que hay tantos puntos de vista como receptores, por ende  la valoración que se hace de estas producciones son variadas e incongruentes entre sí, de ahí las características que se le asignan al grafitero que van desde artista hasta vándalo.

El factor contextual favorece un acercamiento a la textualidad del grafiti porque, según Barzuna y Araujo, los grafitis hacen referencia al acontecer diario,  por ello el interlocutor o la colectividad a la que se apela cuenta  al estar inmersa en un  “momento histórico y un espacio  geográfico determinado”  con la posibilidad de  acceder a un espacio que le abstrae de su cotidianidad con el fin de reflexionar respecto a la problemática social expuesta en el grafiti.

Denucia

Denucia

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